Joven descubre que tiene cáncer debido a una fuerte resaca

Foto: Pixabay

Un joven británico diagnosticado con un tipo de cáncer en la sangre en etapa avanzada compartió la insólita historia sobre su estado de salud, pues reveló que la primera señal de advertencia sobre su enfermedad llegó luego de beber algunas cervezas, pues no pudo lidiar con una resaca que se volvió “interminable”.

 

Se trata de Ryan Lloyd, quien contó su experiencia para que otros puedan detectar a tiempo algún indicio de esa enfermedad. De acuerdo con su relato, al día siguiente de tomar unos tragos comenzó a sentirse muy mal.

 

Al principio, pensó que había contraído una infección bacteriana y no le dio mucha importancia, pero durante los siguientes meses su salud se deterioró y sufrió de sudores nocturnos y una pérdida inexplicable de peso.

 

Tras acudir con un médico, le recomendaron llevar a cabo una prueba sanguínea, que reveló que su recuento de glóbulos blancos era alto. Luego de experimentar un "insoportable" dolor de espalda, una tomografía y una biopsia confirmaron que padecía de linfoma de Hodgkin en estadio IV, una neoplasia que se origina en el tejido linfático.

 

 

"Al instante pensé lo peor, pero estaba feliz en cierto modo, ya que finalmente supe por qué me sentía tan mal; en realidad, había una razón (…) Saber que la primera señal provino de unos inocentes tragos fue realmente extraño. Nunca antes había reaccionado así a la cerveza, pero ahora que he pasado por todo esto, todo cobra sentido", contó el joven.

 

La afección había afectado su médula ósea, cadera, columna vertebral, cuello y bazo. En 2019, Ryan se sometió a un tratamiento de quimioterapia que se prolongó por 6 meses y en enero de 2020, los doctores le informaron que el cáncer estaba en remisión.

 

Ahora que se ha recuperado de su enfermedad, el joven planea casarse con su novia de la universidad, que conoció en 2015. "El cáncer me hizo quien soy y ahora voy a seguir adelante", aseguró.

 

El linfoma de Hodgkin puede desarrollarse a cualquier edad, pero afecta principalmente a personas de entre 20 y 40 años, o a los mayores de 75. El síntoma más común es la hinchazón en el cuello, axilas o la ingle, habitualmente indolora.

 

Alrededor de 8 de cada 10 pacientes viven al menos cinco años y la mayoría logra curarse, aunque hay riesgos de desarrollar otros problemas después del tratamiento, como infertilidad o el surgimiento de otro tipo de cáncer.

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