El Metro CDMX corre sordo y a ciegas

Faltaban 10 minutos para que en la cercana Parroquia de San José sonaran las primeras 6 campanadas de aquel 9 de enero de 2021, cuando inició el incendio del Puesto Central de Control I del Metro de la Ciudad de México. Fue devastador. El PCCI quedó destruido, inhabilitado. El saldo fue de una persona fallecida y 31 lesionadas, principalmente por intoxicación de humo. 

 

De eso hace ya exactamente dos años. 

 

Y desde entonces, en varios tramos de las diferentes líneas del subterráneo, los vagones recorren las vías prácticamente sordos, ciegos también de hecho. 

 

El PCCI proveía energía y comunicación a un gran número de las líneas que conforman el sistema de transporte colectivo. Y en dos años la fallida Administración de la señora Claudia Sheinbaum no ha podido, no ha querido o no ha sabido volver a reestablecer la comunicación con los convoyes que peligrosamente corren en el vientre de la capital nacional. 

 

Tras el accidente, por falta de mantenimiento –Sheinbaum ya tenía dos años de adorno en las oficinas del Viejo Palacio del Ayuntamiento-- las líneas 1, 2, 3, 4, 5 y 6 del Metro de la Ciudad de México suspendieron su servicio en la totalidad de sus recorridos desde el día del suceso y extendiéndose la suspensión por varios días e incluso semanas; se hicieron reaperturas gradualmente de la siguiente forma: 

 

Las líneas 4, 5 y 6 reanudaron sus labores el 12 de enero de 2021. 

 

La línea 1 fue reabierta al público el 25 de enero de 2021. 

 

La línea 3 reanudó el servicio el 1 de febrero de 2021. 

 

La línea 2 fue puesta en servicio nuevamente el 8 de febrero de 2021. 

 

Aunque es más corta que otras y prácticamente sus vías tienen un tendido recto –cruzan la urbe de norte a sur--, nótese como la Línea 3 fue de las que más tiempo llevó reabrir. 

 

¿Por qué? 

 

Por las profundidades en las que ciertos tramos se ubican. 

 

Pero, sobre todo, por falta de recursos… pues los que están presupuestados para tales tareas se desvían a las obras faraónicas “del señor Presidente”, diría la lambiscona jefa de Gobierno, lo mismo que a programas de compra de voto y voluntades eufemísticamente llamadas “ayudas sociales”, y claro para cualquier tarugada que se le ocurra “al señor”. 

 

Para estar bien con él, la señora Sheinbaum sería capaz de sacrificar a su hija sobre los restos arqueológicos del Templo Mayor, arrancándole el corazón y entregándoselo “al señor”. 

 

De ese tamaño su atraso o falta de evolución del pensamiento político de “la regenta” quien es tan sólo una lambiscona más, sin pensamiento, ni ideas y mucho menos acción propia. 

 

 

El accidente de la Línea 3 

 

 

Tarde o temprano sucedería un alcance de vagones. Cobrando una víctima mortal y dejando a decenas con padecimientos producto del encontronazo de los vagones color naranja, ya aconteció este sábado 7 de enero. 

 

Tarde o temprano sucedería, le repito, pues los convoyes siguen transitando a ciegas y sordos, pues las comunicaciones de dan a través de los teléfonos celulares de los conductores. 

 

Y usted sabe que por más que Carlos Slim diga que “todo México es territorio” de su telefónica, nada más no es cierto. 

 

Han pasado exactamente dos años y el servicio continúa con deficiencias en su funcionamiento debido a la naturaleza del acontecimiento y a que se instaló un Puesto Central de Control de emergencia en el patio de las oficinas del Sistema de Transporte Colectivo que no sustituye capacitivamente al siniestrado ni cuenta con un sistema de piloto automático para comunicarse con los trenes. 

 

Por eso, también, los convoyes pasan muy de vez en vez por las estaciones, ya que para evitar un incidente o, de plano, un accidente—que ya sucedió--; se redujo la cantidad de trenes en circulación y se amplió la frecuencia del paso de los mismos entre las estaciones. Hasta el momento se desconoce la fecha en la que el servicio volverá a operar de manera normal. 

 

Pero calcule usted que eso podría suceder hasta dentro de otros dos años. Cuando la señora Sheinbaum ya no esté en campaña y el candidato presidencial de su partido la obligue a que, ahora sí, se dedique a hacer las tareas que en mala hora le encomendamos los habitantes y visitantes de CDMX. 

 

Y eso para intentar no perder la otra mitad de la ciudad que Sheinbaum pudo conservar tras las elecciones de 2021. 

 

 

Indicios 

 

 

Pues según AMLO, opositores y críticos ya estamos “zopiloteando” a su regenta en CDMX. ¿Será que, como casi todos, también él huele que ella está a punto de convertirse en carroña? * * * Los cambios de partido en el poder tanto en Oaxaca como en Guerrero han resultado perjudiciales para los habitantes de esas dos entidades firmantes del Pacto Federal, entre otras. La violencia más o menos controlada durante los sexenios priístas ha estallado sin que las “autoridades” –sin autoridad alguna—puedan hacer lo mínimo para siquiera contenerla. Ya se sabe que en ninguna de ambas entidades gobiernan quienes recibieron la votación mayoritaria. El Guerrero, el mandamás es el senador Félix Salgado Macedonio y no su hijita –así, en diminutivo-- Evelyn, quien aparentemente sólo se dedica al lucrativo cargo de compras y adquisiciones en compañía de varios jóvenes efebos. En Oaxaca está peor la cosa. No es Salomón Jara quien toma las decisiones políticas, económicas y sociales para la entidad, sino un asesor de origen argentino, René Palacios quien incluso se impone a los secretarios de las diversas carteras gubernamentales. Y mientras, se incrementan los feminicidios, los linchamientos, las desapariciones extrajudiciales, asesinatos, masacres… * * * Por hoy es todo. Gracias por la lectura de estas líneas. Y como siempre, ¡buenas gracias y muchos, muchos días!