Consecuencias del tope de deuda en Estados Unidos

Ayer jueves Estados Unidos alcanzó una deuda de 31.4 billones de dólares que era el tope fijado por el Congreso, esto significa que no podrá pedir más préstamos hasta que los legisladores aprueben un nuevo techo, ¿qué consecuencias tendrá para la economía mundial?

 

El tope de deuda es un límite fijado después de la segunda guerra mundial para que el gobierno de Estados Unidos mantenga un control sobre sus obligaciones y no se incrementen de forma desordenada. Desde su creación, el tope ha sido modificado poco más de cien veces. Basta con que el Congreso de Estados Unidos apruebe un aumento para que el gobierno siga obteniendo fondos de la deuda.

 

La deuda es necesaria para la operación del gobierno porque los ingresos (impuestos) son menores a los egresos (gasto público). De acuerdo con proyecciones del Tesoro de Estados Unidos, el gobierno podría seguir cumpliendo con sus obligaciones hasta el 5 de junio, fecha en la que tiene que pagar los cupones correspondientes a los bonos emitidos, por lo que los legisladores cuentan con al menos cinco meses para llegar a un acuerdo.

 

Pero ¿qué pasa si el 5 de junio no se llega a ningún acuerdo? Para muchos analistas este escenario es casi imposible, las apuestas van 10 a 1 a que el congreso acordará aumentar la deuda antes de la fecha límite. Sin embargo, hay una minoría de analistas que proyectan que es muy probable que por primera vez no se alcance el acuerdo. Esta corriente pesimista se basa en el inédito hecho ocurrido recientemente, en el que el congreso no pudo ponerse de acuerdo para elegir a su presidente. Si eso llega a pasar, Estados Unidos caerá en un impago (default) lo que rebajaría su calificación y provocaría una salida de capitales que contraería la economía hasta en un 5%.

 

No obstante, no es necesario que se llegue al default para que la economía se contraiga; en la medida en que el tiempo pase y los legisladores no lleguen a un acuerdo, el nerviosismo se apoderará de los mercados y el dólar podría colapsar. La calificación crediticia de Estados Unidos se rebajaría y eso obligaría a la Reserva Federal a aumentar la tasa de interés para evitar la fuga de capitales. Un aumento de la tasa de interés en Estados Unidos presionaría las tasas internacionales y eso sería tan dañino como una crisis autoinfligida.

 

El impago de la deuda no es lo mismo que el cierre del gobierno. Estados Unidos tiene aprobado un presupuesto hasta el 30 de septiembre, por lo que los pagos a los trabajadores y el gasto corriente no se suspenderán por ahora.

 

Hasta ayer en la noche no había pronunciamientos de los legisladores, pero había un llamado urgente de la Secretaría del Tesoro para que aprobarán a la brevedad un aumento del techo de deuda. Desde la Casa Blanca, el presidente Biden dejó muy claro que no negociará prebendas para obtener el voto de los congresistas. Por lo que se espera que el acuerdo no será inmediato, incluso podría llegar hasta mayo, este efecto ya lo han descontado los mercados financieros que este viernes cerraron mixtos en Asia y se espera una caída moderada para Europa y Estados Unidos, incluso la Bolsa Mexicana de Valores podría también presentar caídas asociadas al techo de deuda de Estados Unidos.

 

 

¿De qué nos tendríamos que preocupar los mexicanos?

 

En nuestro país no existe un concepto similar al techo de deuda por lo que es improbable un escenario similar. Más aún el actual gobierno ha sido el más responsable con la deuda pública. La gráfica siguiente muestra las variaciones porcentuales en el crecimiento de la deuda. Se observa que desde 2019 la deuda crece por debajo del promedio de los dos sexenios anteriores. El mayor crecimiento ocurrió en 2021 (10%) en medio de la crisis de Covid-19; en contraste, durante la crisis de 2009, en la que gobernaba Calderón, se incrementó la deuda en 43%. De hecho, el año pasado se registró el menor incremento de deuda (2%) en 40 años.

 

Elaboración propia con datos de SHCP (2023)

 

Los datos anteriores demuestran una gestión acertada con respecto a la deuda pública porque hoy, en un escenario mundial bastante complicado, México tiene un margen amplio de maniobra para hacerle frente. ¿Se acuerdan cuando la oposición se burló del presidente por no endeudarse durante la pandemia? ¡Qué razón tenías, Andrés!

 

*Profesor-Investigador Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores

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