La competitividad debe verse no solo como una forma de trabajo en una empresa, sino como un rasgo que desarrolla ventajas sobre otros y generar características especiales, así lo aseguró Cynthia Montaudon Tomas, especialista de la Universidad Popular Autónoma de Puebla (UPAEP).
Esto permite que las organizaciones se mantengan vigentes en el corto y largo plazo, permitiendo más y mejores empleos, pero también es importante que desarrollen confianza en sus colaboradores para que estos respondan adecuadamente.
En los estudios llevados a cabo para determinar los factores que detonan la competitividad empresarial, se precisó que un factor para fomentar la innovación y potencial es la confianza que se genera en las relaciones de trabajadores con sus empleadores.
Sus resultados muestran que uno de cada tres empleados no tiene confianza en su empleador, mientras que cuatro de cada diez empleadores no confían en sus trabajadores.
Esto puede detonar retraso en los procesos de adelanto y cambio, pues a medida que una institución va creciendo en exigencias, es imprescindible que las relaciones internas se fortalezcan, siendo esto un rasgo competitivo.
Para construir esta particularidad, se debe aludir a que, tanto empleados y colaboradores, trabajen en relaciones que se valoren mutuamente, de igual manera, se indica que hay que mostrar interés en las necesidades del otro, así como ser abierto a manifestar apoyo mutuo.
México en el panorama global
En otro orden de ideas, informó que México está posicionado el lugar 55 de 63 de economías, de acuerdo al Índice de Competitividad Global del IMD de Suiza. Al interrogarle sobre qué factores influyen en este desempeño nacional, Montaudon Tomas aseguró que es algo que se puede atribuir a la falta de formación y modernización constante, tanto en sectores públicos como privados. A esto también se suman las condiciones laborales a las que están sometidos muchos trabajadores, ocasionando que los procesos de innovación se dilaten.