Con la confirmación de la llegada de Tesla, la escasez de agua en Nuevo León fue nuevamente un tema primordial, pero este no es el único estado que enfrenta esta problemática, pues alrededor de 46.28 % del país está en crisis por falta de este líquido.
A mediados de febrero, el Monitor de Sequía de México reportó un total de 46.28 % del territorio del país con registros de algún tipo de sequía. Entre los estados más afectados están Puebla; Nuevo León; Zacatecas; San Luis Potosí; Nayarit, Hidalgo; Estado de México; Morelos y Tlaxcala, mientras que, la sequía severa aumentó en Sinaloa, Durango, Coahuila, Jalisco, Michoacán y Guerrero.
Ante esta situación, la Comisión Nacional del Agua implementó una serie de acciones en al menos cuatro estados del país para contrarrestar la sequía. Por ejemplo, en Tamaulipas, el gobernador Américo Villarreal Anaya anunció el inicio de un programa para estimular lluvias en la entidad con el fin de dar auxilio al sector agrícola.
Además, se implementaron cinco operativos de abasto de agua potable en Guanajuato, Jalisco, San Luis Potosí y Sonora. De acuerdo con datos del Banco Mundial, en el país, la disponibilidad promedio de agua anual per cápita pasó de 10,000 metros cúbicos (m3) en 1960 a 4,000 en 2012 y se estima que para 2030, esta disponibilidad en México descienda hasta los 3,000 m3 por habitante al año.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 24 % de los hogares mexicanos no tienen suministro de agua diario, mientras la industria manufacturera de bebidas azucaradas, frituras y cerveza consume 133,000 millones de litros anualmente. Diversos análisis de Greenpeace en la Ciudad de México revelaron que las zonas marginadas económicamente experimentan una falta de agua potable en 11 % de sus habitantes, mientras que, en las viviendas de ingresos más altos, apenas el 0.1 % de los hogares tienen estas dificultades.
De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad, los cuatro grandes sectores consumidores de agua en México son el sector agropecuario, que en 2020 logró acaparar 76 % del total del líquido concesionado para riego de cultivos y ganadería.
El abastecimiento público representa 15 % del total concesionado y se distribuye a través de las redes de agua potable a domicilios, industrias y a otros usuarios que estén conectados a dichas redes. Le sigue la industria autoabastecida, que representa 5 % del total e incluye a las empresas que toman agua directamente de los ríos, arroyos, lagos y acuíferos del país y finalmente, aparecen las centrales termoeléctricas que usan 4 % del agua concesionada.
El último diagnóstico sobre las sequías en México, elaborado por el IMCO, revela que estamos en un país vulnerable a sequías con 52 % de su territorio ubicado en clima árido o semiárido. En total, 14 estados están en estas regiones y aunque las sequías son fenómenos recurrentes, durante la última década éstas han ido en aumento tanto en frecuencia, intensidad y duración.
En 2021 se registraron 8,491 sequías, de las cuales 71 % fueron severas, aumentando el riesgo de pérdidas de cultivos, el 26 % fueron extremas con pérdidas mayores en cultivos y riesgo de incendios forestales, mientras que 3 % fueron excepcionales, es decir con escasez total de agua en embalses, arroyos y pozos.
A mediados de 2022, según Conagua, el norte del país era la región más afectada por la sequía, provocando que las presas comienzan a reducir su capacidad y los principales afectados eran Coahuila, Chihuahua, Sonora, Durango y Baja California, además de Nuevo León, aunque el caso más preocupante es el de Baja California, que reporta un 99.7 % del territorio bajo condiciones de sequía.
Por si fuera poco, a inicios de febrero Conagua informó que México no ha cumplido en totalidad con el envío de agua al país vecino. Durante el mes de enero, debíamos entregar 938 millones de metros cúbicos a Estados Unidos; sin embargo, solo han entregado 407 millones a la fecha. El país tiene hasta 2025 para llegar a la meta quinquenal estipulada en el tratado.