¿Vale la pena hacer fila para los conciertos de la feria?

¿Vale la pena hacer fila para los conciertos de la feria?

Foto: Enfoque

Las actividades previas a un concierto siempre avivan la emoción de poder escuchar y ver a tu artista favorito, aunque no todas son tan glamurosas, tal es el caso de hacer fila; uno de los rituales más odiados por los amantes de la música.

 

Durante las ediciones de la Feria de Puebla, cientos de poblanos suelen acudir desde las primeras horas del día para asegurar su lugar dentro del Teatro del Pueblo. Una tarea que no siempre es fácil, pues el tiempo de espera, así como la cantidad de personas, varía dependiendo del artista.

 

Este viernes, desde las 5 de la mañana, ya era posible observar a fanáticas de Ricky Martin en la periferia de la feria; el cantante emanado de Menudo fue el elegido para encabezar las celebraciones en conmemoración de la batalla del 5 de Mayo, datos que pasan a segundo plano cuando el objetivo del día está en alcanzar un lugar medianamente bueno.

 

Los artistas agendados en el Teatro del Pueblo comienzan sus presentaciones a las 21 horas, por lo que la espera se vuelve bastante extensa y más de uno puede sucumbir ante el deshidratante calor, pero esto no es suficiente para dar marcha atrás.

 

En un sondeo llevado a cabo por Imagen Poblana, la mayoría de los asistentes coinciden en que la larga espera vale la pena, pues acceder a uno de estos espectáculos en una gira normal significa una gran inversión que muchas veces es difícil costear.

 

Otro sector, asegura que la espera no es mala, pero se debe mejorar la coordinación entre autoridades, pues cuando la gente se comienza a concentrar, pasadas las 16 horas, es difícil que se mantenga el orden de la fila y las personas comienzan a colarse.

 

Después de pasar tantas horas bajo el sol, es permitido el acceso para comenzar a ocupar espacios en la plaza cívica donde se monta el escenario principal y a partir de aquí, comienza otra espera. Estos son los momentos más cruciales, pues obtener un buen lugar requerirá de experiencia y suerte.

 

Los lugares más cercanos al escenario son los más codiciados por fanáticos, pero no siempre los mejores, pues las asistentes deben soportar entre empujones, pisotones y hasta uno que otro manoseo debido a la cantidad de personas. En esta zona se cuenta con la asistencia tanto de uniformados como de paramédicos, disponibles para atender a cualquier persona que pueda sufrir alguna descompensación u otro padecimiento.

 

Uno de los reclamos más persistente entre los asistentes al Teatro del Pueblo es la existencia de lugares reservados para funcionarios y familiares de los mismos, esta zona “exclusiva” divide los primeros metros del escenario con el resto del público y en más de una ocasión ha causado trifulcas entre los asistentes.

 

A pesar de toda la odisea, los poblanos aseguran que la espera vale la pena y es posible disfrutar de los conciertos, sobre todo sin tener que gastar dinero. Aunque la experiencia también dependerá de la energía y calidad de espectáculo que presente cada artista.

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