Me enamoré de un muñeco de trapo… ¿acaso estoy trastornado?

Me enamoré de un muñeco de trapo… ¿acaso estoy trastornado?

Foto: FreePik

Lo que en un principio era visto como un caso extraño, se ha vuelto cada vez más común y con esto nos referimos a las supuestas relaciones de pareja que se forman entre humanos y muñecos inanimados, a los que sus parejas les dan un trato igual al de una persona de verdad.

 

Ejemplos hay varios, pero destaca el que se dio a conocer al inicio de este año cuando un ciudadano australiano de 54 años compró en 2021 una muñeca sexual que le costó 2,000 dólares y a la cual bautizó como Karina.

 

En las múltiples entrevistas que ha ofrecido, el hombre dice que esta muñeca lo ayudó a superar la soledad y es por ello que decidió casarse con ella, incluso meses después de contraer nupcias, compró una segunda muñeca que representa a su cuñada.

 

 

Otro caso similar es el ocurrido con una mujer brasileña de 37 años, quien a través de la plataforma TikTok publica constantemente el día a día con su esposo e hijo: un par de muñecos de trapo.

 

La mujer se casó con el muñeco en diciembre del 2021 y a finales del año pasado publicó en sus redes sociales el nacimiento de su hijo, que también es de trapo, así como una supuesta infidelidad por parte de su textil amante.

 

 

Así como estos casos, en internet se pueden encontrar otros hechos similares en que la parte humana de la pareja generalmente se encarga de documentar la relación y exhibirla en redes sociales, sin temor a las críticas.

 

¿Es un trastorno?

 

Aunque algunas personas aseguran que esta tendencia se ha vuelto una moda por interés, debido a la gran cantidad de seguidores que llegan por morbo a sus cuentas, algunos especialistas señalan que podría tratarse de un trastorno mental.

 

De manera más precisa, estamos hablando de una parafilia, que es como se define a la agalmatofilia, que es cuando una persona siente atracción sexual hacia un objeto inanimado.

 

En este tipo de parafilia, los pacientes con este trastorno sienten deseo sexual o un gusto enamoradizo por muñecas o muñecos con forma humana, pero también por estatuas, bustos, maniquíes u otras figuras humanoides.

 

Este trastorno psicosexual aparentemente no es de gran cuidado, pero hay acompañamiento psicológico en caso de que la familia o los seres queridos del paciente consideren que esta atracción ya es enfermiza.

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