Encuestas electorales: cuando el lucro supera la integridad, todo se va al traste

Encuestas electorales: cuando el lucro supera la integridad, todo se va al traste

Foto: FreePik

El negocio de las encuestas electorales ha provocado que en los últimos años un sinfín de empresas hagan este tipo de estudios demoscópicos, con la intención de posicionar, y en algunos casos hasta inclinar la balanza a favor de determinado candidato.

 

Aunque en la actualidad hay empresas a las que no les importa llevar a cabo una metodología y levantar una muestra real sobre el termómetro político y la intención del voto, aún hay varias que conservan cierta credibilidad a través de los resultados entregados.

 

Casos de encuestadoras certeras

 

Una forma de medir la certeza de una casa encuestadora es con base en los resultados entregados durante las muestras, por lo que uno de los casos más recientes es las elecciones en Coahuila y en el Estado de México.

 

En ambos casos se contabilizaron más de una veintena de casas encuestadoras que emprendieron sus respectivos estudios e hicieron públicos sus resultados, en los días previos a la elección.

 

En el caso de Coahuila, donde el candidato de la oposición Manolo Jiménez se alzó con la victoria, encontramos que Demoscopia Digital fue la empresa que tuvo el menor rango porcentual de diferencia respecto al resultado final de la elección.

 

 

La diferencia porcentual entre la muestra de Demoscopia Digital y el resultado final de la elección fue del -2.6 %, por lo que actualmente podría considerarse como una de las casas encuestadores más certeras, ya que en la elección del Estado de México también se colocó en el top ten de las más aptas.

 

Sus números en la elección de Delfina Gómez tuvieron una diferencia de 2.1 % respecto al resultado final de la elección.

 

Otras casas encuestadoras que también se ubicaron dentro del top ten por su mayor cercanía al resultado final de la elección, tanto en Coahuila como en el Estado de México, fueron las del grupo Reforma, México Elige y Gii360.

 

Esas cuatro empresas fueron las únicas que figuraron entre las 10 más certeras de las elecciones de Coahuila y el Estado de México; sin embargo, aparecen otras empresas que si bien tuvieron un resultado positivo en Coahuila, no así en el Estado de México, y viceversa.

 

Los resultados del último proceso electoral también muestran que las viejas casas encuestadoras, al menos las más conocidas, se quedaron lejos de proporcionar números cercanos al resultado final de cada proceso electoral.

 

Por ejemplo, Consulta Mitofsky de Roy Campos es una de las casas encuestadoras con más historia y en el caso del Estado de México tuvo una diferencia de -8.4 % respecto al resultado final, mientras que en Coahuila fue de -12.6 %.

 

Otras empresas muy populares como Massive Caller tuvo una diferencia de -12.4 % en el caso de Coahuila y -5.1 % en el Estado de México; en tanto que las encuestas de El Financiero tuvieron una diferencia del 4.3 % en el Estado de México y -12.9 % en Coahuila.

 

El papel de las encuestas en la elección

 

Entonces, si una casa encuestadora no es lo suficientemente certera para acercarse a la realidad que se manifestará en las urnas, ¿cuál es su negocio y el motivo de su existencia?

 

Como se dijo en un principio, los actores políticos serán los encargados de utilizar de la mejor manera posible los resultados preliminares de las encuestas, para lo cual se ha comprobado que los mismos partidos políticos, y en algunos casos los candidatos, se encargan de contratar a casas encuestadoras para obtener resultados a su favor.

 

Cuando hablamos de resultados favorables, no necesariamente se tiene que colocar a un candidato que va evidentemente en el último lugar hasta un primer sitio, sino que se pueden ajustar los porcentajes de diferencia para que la intención del voto aumente en favor de determinado perfil.

 

Mientras más se hagan ajustes en favor de determinado perfil, dejando de lado la metodología de la muestra, se obtendrá una mayor diferencia al momento en que se publiquen los resultados finales de una elección.

 

En los diferentes sistemas partidistas que hay alrededor del mundo, las encuestas han demostrado ser muy efectivas para inclinar el voto a favor de un perfil o incluso restar apoyos a otros partidos mediante el abstencionismo.

 

Por ejemplo, si el día de la elección el elector planeaba votar por determinado candidato, pero días antes vio que una encuesta lo colocaba en la última posición y con un porcentaje muy lejano al puntero, es muy probable que decida no salir a votar, porque considerará que su participación no será determinante en el resultado.

 

Es así que la mayoría de las casas encuestadores actualmente pueden ser vistas únicamente como una herramienta más de proselitismo; muy pocas son las que conservan el espíritu de funcionar como un termómetro electoral.

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