La reciente agresión por parte de padres de familia a una profesora de un Jardín de Niños en Cuautitlán Izcalli ha generado indignación entre maestros, quienes acusan a la Secretaría de Educación Pública como la responsable de permitir este tipo de actos de agresión y acoso.
Tras ser detenidos, los agresores acusaron a la maestra de maltratar a su hijo tratando de justificar sus acciones, pero hasta el momento las autoridades no han esclarecido la verdadera razón de la agresión. Sin embargo, este parece ser un escenario que se vive todos los días.
En entrevista con Imagen Poblana, Margarita Montero, maestra de preescolar en Puebla, dice que este tipo de actos se suelen ver con regularidad, pues los padres ya no tienen límites ni decencia en las escuelas.
Por tal motivo, son las propias educadoras quienes deben priorizar su bienestar, a costa de las indicaciones de la SEP: “Es el mismo sistema de la Secretaría el que provoca todas estas situaciones, este problema con los maestros, pues les han dado muchos derechos; el maestro siempre está equivocado y ellos (los padres) tienen razón”.
En este contexto, Margarita dice haber estado en situaciones similares, en las que los padres muestran hostilidad por estar en desacuerdo con el avance de sus hijos en la escuela; ante estas situaciones, afirma que el mejor recurso es el diálogo, esperando que los padres se muestran comprensivos.
Pero esta no es la misma suerte para todas las maestras, pues la docente asegura que algunas de sus compañeras sí han sido víctimas de amenazas por parte de padres de familia. En este punto, expresa que los maestros están atados de manos y no pueden contradecir las afirmaciones de tutores, sean falsas o no.
“Si el padre o el tutor no está de acuerdo con lo que dice el maestro, te puede reportar y por eso vemos este tipo de actos”, afirma.
Para el gremio de docentes, esta es una situación que se ha agravado y por ello dicen haber buscado en reiteradas ocasiones un cambio en los estatutos, pero sus peticiones no son escuchadas.
“Es necesario hacer un cambio en los estatutos y urge, pues los maestros han sido bastante devaluados”, acusa.
El problema se extiende a otros niveles donde es más frecuente encontrar desacuerdos por los métodos de enseñanza o el poco avance que pueden tener los alumnos. Un ejemplo está en el Centro Escolar Manuel Espinosa Yglesias (CEMEY), que en los últimos años ha tenido múltiples reportes contra profesores.