El reto de la educación financiera en un país con ingresos bajos

El reto de la educación financiera en un país con ingresos bajos

Foto: FreePik

En el panorama actual de economía, es importante que la gente sepa cómo usar adecuadamente sus recursos monetarios para hacerlos rendir adecuadamente. Es por esto que en los últimos años ha cobrado más relevancia el concepto de la educación financiera, aunque no queda claro para la mayoría en qué consiste, y más importante, cómo aplicarla si no se tiene mucho dinero.

 

Más que una simple forma de manejar el dinero, la educación financiera busca que la gente aprenda a tomar mejores decisiones y que, a su vez, estas sean con más conocimiento, todo con el fin de ser más responsable con las finanzas personales. Esto es primordial en un entorno donde los costos de vida son tan cambiantes, pero al mismo tiempo es un reto en un país tan desigual.

 

De acuerdo a información de Data México, el ingreso promedio mensual de la población ocupada de México es de 6,970 pesos para profesionistas y técnicos. De ahí se cubren los gastos como el agua, electricidad, comidas, servicios como internet y pago de facturas.

 

Tomando en cuenta esto, ¿es factible que las personas con estos ingresos puedan mejorar sus finanzas? ¿Cómo se puede aplicar la educación financiera si hay quienes se solventan con lo justo para vivir cada día?

 

La educación financiera se define como el conocimiento de conceptos básicos de las finanzas personales y el manejo responsable del dinero que se tiene a disposición. Con esto se busca que las personas aprendan otras formas de cómo administrar el capital, no solo para que rinda por determinado tiempo, sino para que también se pueda invertir.

 

Entre los conceptos más esenciales se enlista el ahorro, el manejo de ingresos, la planeación de presupuestos, la inversión del capital, planificación para el retiro, conocer los impuestos básicos, los gastos imprevistos y el endeudamiento en el sentido de, antes de cualquier compra, analizar qué tanto se puede pagar con los ingresos que se perciben y cuánto compromete la estabilidad económica.

 

Una parte es que dichos conceptos sean conocidos y entendidos y la otra, igual de importante, es que se aprendan las herramientas y actitudes para implementarlos en la vida diaria, tomando decisiones más informadas y que abonen a la consecución de objetivos personales. En última instancia, busca que las personas alcancen la estabilidad económica, no se endeuden más de lo que pueden pagar, y usen de manera eficiente su dinero.

 

¿Por qué es importante? Hay muchas razones por lo que la mayoría de las personas podrían tener un panorama económico distinto si se instruyera más la educación financiera. Uno de los puntos más importantes es la toma de decisiones informadas al momento de gastar, obtener un crédito, una deuda, o bien las formas en que se puede invertir con pocos riesgos.

 

 

Otra vertiente por la que es más importante, es porque una persona con mejor formación financiera sabe administrar de mejor manera sus recursos en una situación de crisis o poca solvencia. La educación permite manejar los desafíos y tomar las medidas necesarias, saber qué gastos cortar y cuáles priorizar.

 

Esto también ayuda a ser más organizados al establecer objetivos económicos concretos como las inversiones y la planeación para la jubilación, algo fundamental para tener estabilidad cuando se acerque el momento del retiro como trabajador. También es relevante para que las personas analicen los riesgos de una posible estafa, fraude o abuso financiero por parte de alguna institución.

 

Finalmente, otra de las premisas de la educación financiera es que las personas se vuelvan más independientes y se empoderen, tomando así el control de su vida económica y que, con el paso del tiempo, tengan menos estrés en sus finanzas para no volverse víctimas de las circunstancias ante cualquier situación imprevista.

 

Mucho de esto implica que las personas tengan o prioricen guardar parte de su dinero, pero en un país como México, donde muchas personas viven al día o con demasiadas deudas o quienes simplemente no están familiarizados con los términos empleados ¿es posible aplicar la educación financiera?

 

Para hacerlo más asequible, es menester que se imparta una educación en lenguaje claro y sencillo para las personas a las que la terminología financiera les es totalmente ajena. También debe enfocarse en lo más básico, ya que no es realista hablar de inversiones a futuro si sólo se vive con lo necesario. Lo ideal es empezar con enseñar cómo elaborar presupuestos, ahorrar en las cantidades que sea posible cuando sea posible y cómo evitar deudas innecesarias.

 

También se puede enseñar a sacar provecho de los programas sociales que cubran necesidades básicas como la asistencia médica a bajo costo o gratuita, así como los demás servicios públicos que ayuden a aliviar las presiones financieras.

 

Por último, la planificación financiera a largo plazo muchas veces no es posible, por lo que se puede iniciar por establecer metas y objetivos en lo más inmediato. Esto incluye saldar las deudas más importantes, o cubrir las necesidades más indispensables. Algo igual de relevante es fomentar la evolución continua de buscar progreso constante y, en la medida de las posibilidades, idear nuevas formas y más capacitación para diversificar las fuentes de ingreso.

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