En 2013 llegó a México Uber, plataforma que conecta a las personas con socios conductores que los llevan a cualquier punto de la ciudad. La aplicación ya cuenta con más de 200,000 socios en México, a los que, en Puebla, la Secretaría de Movilidad y Transporte (SMT) entregó 2,600 cédulas de identificación para hacer los viajes más seguros. Fuera de esto, ¿cómo ha cambiado su forma de trabajo?
En entrevista para Imagen Poblana, el trabajador de Uber y otras aplicaciones, Rodolfo Reducindo, relató que, fuera de las cédulas expedidas por la SMT, la forma de trabajo con estas plataformas ha cambiado poco desde que él inició hace más de cinco años. Lo único en lo que sí ha notado avance es en las ganancias que pueden generar diariamente.
Rodolfo declaró que en los años que él ha estado en Uber, Didi, y en los últimos meses con InDrive, los beneficios han sido pocos sustanciales. Por ejemplo, considera que las nuevas cédulas sí pueden ser de utilidad para que los agentes de tránsito o la propia SMT no los multen o los detengan, pero fuera de eso, los usuarios poco o nada saben de esta medida de seguridad.
“En el tiempo que llevó ningún cliente me ha preguntado por esa identificación. Hasta donde yo sé, ellos no han de saber hasta apenas que salió en las noticias se han de haber dado cuenta algunos”, dijo.
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Sobre otro tipo de utilidad, asiente que, al menos en su experiencia, los cambios o beneficios extras han sido nulos. En Uber, explicó, dan apoyo de financiamiento para seguro médico o del auto en caso de algún accidente, pero después lo tiene que pagar como cualquier otra contratación, entonces no es una ayuda muy notable o que le dé más seguridad social como en otros empleos formales.
En lo que respecta al trato con la gente o el respaldo que recibe en caso de problemas, las aplicaciones siguen privilegiando los reclamos de los clientes por encima de lo que digan los trabajadores, incluso si ellos tienen la razón en los reportes. El área donde se notan más los cambios, y lo que a él más le interesa, es la generación de ganancias.
Desde el 2018, cuando cambió el taxi por las aplicaciones de transporte, asegura que sí ha visto incremento en las tarifas por los viajes que efectúa, pues en otros años eran demasiado baratos, además de que sí se le asignan con más frecuencia y, si alcanza las metas que le ponen, obtiene ingresos extras o recompensas en mercancía como audífonos o alimentos. Esto con Uber y Didi, ya que con una de las más nuevas, InDrive, detalla que las tarifas son muy bajas y no le conviene trabajar con ella.
Una de las cuestiones que más le preocupan, al igual que a otros conductores, es la seguridad para trabajar. Sobre esta vertiente, nuestro entrevistado señala que sí hay mecanismos que las aplicaciones han empleado para que las jornadas laborales sean más seguras.
Esto incluye la alerta por zonas de mayor riesgo, calificación para los clientes, forma en que se pagará y la cantidad de viajes que ha solicitado el usuario. No obstante, afirma que, el hecho de ser asaltado, sigue siendo una cuestión de suerte, ya que parece que los delincuentes usan otras cuentas o las roban para llamar a los conductores y robar las unidades.
Él ha sido víctima de robo, ya que en julio del año pasado a su hijo lo asaltaron y le quitaron su coche, a pesar de que las personas aparecían bien calificadas en la aplicación y con un número importante de viajes. Esto es algo más en lo que las empresas que ofrecen este tipo de servicios dejan solos a los socios conductores.
Cuando eso sucedió, ni él ni su hijo recibieron algún tipo de apoyo por parte de la aplicación, ya que no hubo orientación u otro tipo de compensación, a pesar de que perdió su herramienta de trabajo con un usuario de la empresa.
“Según ha mejorado pero a veces ni eso sirve. A veces lo que más sirve es ponerles el GPS para apagarlo. Ellos no se meten, aunque lo reportes, te dicen que no es cosa de ellos y no te apoyan en nada”, finalizó.