Un jurado de Estados Unidos dictaminó que Google LLC deberá pagar 150,000 dólares a Ulku Rowe, directora de ingeniería de Google Cloud, por el sufrimiento causado debido a la discriminación de género que vivió en la empresa. Además, se le otorgaron 1 millón de dólares en daños punitivos, según informó Bloomberg.
Rowe alegó que Google la discriminó al pagarle menos que a sus colegas masculinos en situaciones comparables y al contratar a un hombre menos calificado en lugar de ofrecerle una promoción, pese a ser la candidata más calificada. También aseguró que, como resultado de sus quejas, la empresa tomó represalias contra ella y la descendió de puesto.
#ülkürowe #ulkurowe #google #googlelawsuit #forbes #wired
— Esra Oziskender (@HRLinkConsultin) October 17, 2023
The lawsuit, which alleges that Ülkü Rowe, a female executive at Google had been unfairly hired at a lower level—and salary—than male counterparts, is the first to be filed after the 2018 Google walkout. The trial is… pic.twitter.com/QXB1khxjIr
Si bien Rowe ganaba aproximadamente 750,000 dólares al año, asegura que algunos de sus colegas masculinos recibían más de 1 millón de dólares. Sin embargo, el jurado determinó que Rowe no pudo demostrar que la empresa le pagaba menos que a dos de sus colegas masculinos.
La portavoz de Google, Courtenay Mencini, expresó su satisfacción con el veredicto, destacando que el jurado confirmó que Rowe recibió un trato y una remuneración justa: "Nos complace que el jurado haya determinado que a la Sra. Rowe se le ha pagado y nivelado de manera justa y que, posteriormente, no se le negó ningún ascenso". Además, Google afirmó que no reconoce que Rowe haya sido objeto de discriminación de género o de represalias por sus preocupaciones sobre su salario y su disposición.
Este veredicto marca el primer caso de discriminación salarial presentado contra Google desde 2018, cuando cientos de empleados de la compañía protagonizaron huelgas masivas para demandar medidas más estrictas en cuanto a equidad salarial de género y protestar contra la conducta sexual inapropiada de algunos altos ejecutivos de la empresa. La abogada Cara Greene, de Outten & Golden, afirmó que el veredicto envía un claro mensaje de que la discriminación y las represalias no serán toleradas en el lugar de trabajo.