Debate, primer round

Debate, primer round

Este domingo es el primer debate entre candidatos presidenciales. El debate, aunque para "alguien" es un estorbo en su campaña, es esencial porque da al electorado una base sólida para saber realmente quién es Xóchitl, quién es Claudia y quién es Máynez.

 

Algunos esperan con ansia el debate; sin embargo, como México está en llamas -no solo por los incendios forestales- y pareciera que vivimos en un país del África subsahariana, para la mayoría de los ciudadanos el “famoso” debate, como decía Arturo de Córdova, no tiene la menor importancia. ¡Qué triste, a eso hemos llegado!

 

Pero más allá del sentir de los ciudadanos, este debate será una oportunidad de oro para que Xóchitl Gálvez obligue a Claudia Sheinbaum a hablar sobre todo aquello que ha callado, antes y durante su campaña.

 

En efecto, la Gálvez podría poner sobre las cuerdas a la Sheinbaum al cuestionarla sobre los cientos de miles de muertos y desaparecidos, acerca de la rampante inseguridad (propia del África subsahariana), el fracaso en sistema de salud y medicinas y, desde luego, para que “opine” sobre la incontenible corrupción del sexenio, en la que están supuestamente involucrados los hijos del presidente.

 

Es obvio que Claudia Sheinbaum, por órdenes superiores y por su mantra de “ya no me pertenezco”, negará todo o callará todo. Y es ahí en que Xóchitl ganaría el round. A ver si esta vez se pone lista la candidata de Fuerza y Corazón por México.

 

De ese tal señor Máynez no se puede esperar mucho, realmente su candidatura es una pérdida de tiempo ¿y dinero?

 

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Claudia Sheinbaum sí que está sometida a lo que el presidente López diga y ordene, máxime en esta campaña electoral. El colmo es el spot de la candidata de Morena en el cual exalta las obras faraónicas de la administración federal actual, esas que dan más lástima que admiración.

 

“Se construyen carreteras, trenes, aeropuertos, se impulsa el campo y la economía florece”, así dice la candidata en un spot.

 

Vamos por partes.

 

¿Qué candidato o candidata, en la historia política moderna de México, se ha referido a las obras del presidente en funciones para hacer campaña?

 

Otra: ¿qué candidato o candidata mencionaría en su trabajo proselitista las obras faraónicas fallidas del presidente?

 

Y peor: la candidata dice “dejamos atrás décadas de corrupción”. Hay muchos, demasiados asuntos en este gobierno federal que indican que la corrupción volvió, si es que acaso alguna vez se fue.

 

¡Una sombra tenebrosa está sobre Sheinbaum!

 

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Al contrario, el candidato de Morena a la gubernatura de Puebla, Alejandro Armenta, está actuando inteligentemente al hacer campaña y está cambiando los “triunfos” de Sheimbaum y López por propuestas verdaderas, que realmente importan a la sociedad.

 

Mejor que eso, Armenta es el único candidato de Morena, me atrevería a decir que de todo el país, que ha tomado muy en serio y con preocupación la inseguridad.

 

Todos los demás candidatos morenistas se la viven negando la triste, penosa y peligrosa realidad por la que pasa nuestro país en cuestión de inseguridad. Es más, exaltan los “abrazos, no balazos” de ya saben quién.

 

Armenta no, su campaña no está para andar elogiando fracasos; su campaña de seguridad, de acuerdo con un spot, no es negar la realidad, sino proponer diversas acciones para combatir a la delincuencia con efectividad.

 

Armenta propone: “sé que la seguridad de tu familia es lo más importante… cero impunidad, más y mejores policías capacitados para mantener la paz. Utilizaremos tecnología e inteligencia…”.

 

En este mar de simulación y desasosiego causado por la 4T, es bueno saber que hay un candidato diferente como Armenta.