Si ya el transporte público en Puebla es bastante deficiente, resulta un insulto para la ciudadanía que los concesionarios pretendan un incremento al costo del pasaje. Qué decir de los paraderos, que en su gran mayoría lucen actualmente destruidos y vandalizados.
Desafortunadamente, estos espacios, que forman parte del sistema de movilidad urbana, han sido presa de un sector de la población que conoce todo, menos el respeto. Pero, además, si a esta problemática le sumamos la falta de mantenimiento por parte de la empresa concesionada, estos lugares se han convertido en unas verdaderas minicuevas de lobos.
Solo basta dar un recorrido por algunos de estos paraderos para ser testigo del mal estado en el que se encuentran. Desafortunadamente, son pocos los que aún se conservan en un estado decoroso, sin que esto signifique que no han sido objeto de vandalismo.
Muchos de estos puntos se ven tan grotescos que, no importa la hora del día, se respira un aire de inseguridad y peligro. Además, huelen bastante mal, puesto que no falta quien aproveche para usarlos como baño público.
Es evidente la falta de mantenimiento, porque, además, muchos de ellos tienen los cristales rotos del espectacular, y quienes aún los conservan están llenos de grafitis o de hojas pegadas sobre el vidrio de personas que venden u ofrecen servicios.
Es posible observar que algunos paraderos son utilizados como refugio de personas indigentes, quienes hacen uso de los asientos para colocar cartones o algunas cobijas malolientes y dormir sobre este mobiliario urbano. O mejor aún, en algunos de ellos hay vendedores ambulantes que, aprovechando el poco uso que les dan los usuarios, colocan sus productos en venta.
Unos más, unos menos, pero todos presentan huellas de su mal uso, lo que les da un mal aspecto a las calles de la ciudad y que están, lejos, pero muy lejos, de cumplir con su función. Muchas personas prefieren abordar el transporte público en otros puntos "no permitidos" que permanecer en los paraderos que se encuentran en mal estado.
De acuerdo con un estudio, los paraderos de transporte público son más que un lugar de espera: representan una oportunidad para mejorar el servicio del transporte público. Además, son la primera y la última interacción que los pasajeros tienen con este medio de transporte.
Los paraderos también tienen un impacto positivo en la calidad de vida de los ciudadanos al proporcionarles un espacio cómodo y seguro mientras esperan el transporte. Con características como asientos, techos para protegerse de la lluvia y paneles informativos con horarios y rutas de transporte, pueden contribuir a mejorar la experiencia del usuario.
Por ello, es de suma importancia su pronta rehabilitación para satisfacer las necesidades de movilidad de los usuarios en una ciudad como la de Puebla.