El dogma de la motosierra

El dogma de la motosierra

Históricamente, la idea de que una reducción drástica del gasto público es la solución mágica a todos los problemas nacionales ha sido promovida con insistencia y sí, hoy podemos ver que se trata de un dogma, una religión, una fórmula simplista que se vende como panacea para sociedades complejas. Hoy, con el auge de la nueva ultraderecha extremista, el concepto de la "motosierra" ha vuelto a escena con más fuerza que nunca, con Javier Milei a la cabeza en Argentina y con ecos en otros rincones del mundo, sin embargo, recientes episodios demuestran que la motosierra no solo no es la solución, sino que genera crisis y caos en el camino.

 

En Argentina, Javier Milei ha hecho de la motosierra su bandera ya que la eliminación de ministerios, la reducción de subsidios y el recorte de programas sociales han sido ejecutados con la promesa de erradicar los privilegios de la "casta" política. Pero la realidad es que, lejos de acabar con privilegios, estas acciones han tenido efectos devastadores para la ciudadanía. La eliminación de apoyos fundamentales ha dejado en la intemperie a miles de argentinos, generando un impacto social que ya empieza a hacerse evidente.

 

Paradójicamente, la motosierra de Milei no ha afectado a los grandes grupos económicos ni ha recortado los privilegios de las élites. Los sectores vulnerables son los que han pagado el precio más alto y mientras el gobierno se enorgullece de "achicar el Estado", la crisis social se profundiza, el desempleo aumenta y los servicios básicos colapsan. No se trata solo de números en un presupuesto, sino de vidas humanas que dependen de políticas públicas para subsistir.

 

Por otro lado, el cierre de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) es otro ejemplo de cómo la motosierra, cuando se usa sin criterio, puede causar más daño que bien. Esta agencia, a pesar de las críticas que ha recibido a lo largo de su historia, brindaba apoyo a países en situaciones de crisis humanitaria. A pesar de lo anterior su desaparición, que ha sido una bandera para la actual administración estadounidense, no obedeció a razones políticas o estratégicas, sino a una lógica de "eficiencia" impulsada por el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), un ente híbrido creado por Donald Trump y Elon Musk, que ni siquiera es un ministerio oficial.

 

El resultado de este desmantelamiento fue un error garrafal: en la primera reunión de gabinete, Musk admitió que "se cometieron errores que se pueden mejorar", refiriéndose al corte "accidental" de fondos para la prevención del ébola. Sí, el ébola, un "¡upsi!" que pone en riesgo la vida de miles de personas y que evidencia cómo la obsesión por el recorte puede llevar a decisiones catastróficas.

 

Chile, bajo el gobierno de Gabriel Boric que aunque es de extracción de izquierda, hoy enfrenta una crisis energética que evidencia los riesgos de la privatización extrema de servicios esenciales. Un apagón masivo dejó sin electricidad a millones de chilenos por más de diez horas, revelando la vulnerabilidad del sistema eléctrico en manos privadas. La empresa colombiana ISA InterChile fue identificada como la responsable de la falla, pero el problema va mucho más allá de un error técnico: se trata de la falta de control estatal sobre un sector estratégico.

 

El apagón dejó al país aislado, sin comunicaciones y sin información oficial. La seguridad energética es un pilar fundamental de la soberanía nacional, pero en Chile, como en muchos otros países que han cedido estos servicios a empresas privadas, y en su mayoría extranjeras, la estabilidad está sujeta a intereses que no son colectivos. La solución no pasa por más privatización ni por más recortes, sino por recuperar la capacidad del Estado para garantizar la continuidad y la calidad de los servicios esenciales.

 

La optimización del gasto público es una meta deseable y necesaria, no hay duda de que muchos gobiernos han sido ineficientes, que la corrupción ha desangrado recursos valiosos y que se requieren mecanismos de control para evitar el despilfarro, pero la motosierra como única herramienta de gobierno es un error de proporciones históricas.

 

Los recientes episodios en Argentina, EE.UU. y Chile demuestran que el recorte indiscriminado no solo no resuelve los problemas estructurales, sino que los agrava. No se trata de eliminar el Estado, sino de hacerlo más eficiente. No se trata de acabar con los servicios públicos, sino de mejorarlos, y recordar que convertir la motosierra en un mantra es una irresponsabilidad que pone en riesgo la vida de millones de personas.

 

La administración pública no se gobierna con slogans ni con tijeras gigantes, se gobierna con inteligencia, con estrategia y, sobre todo, con humanidad.

 

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