
Durante olas de calor extremo sostenidas, las llamadas de emergencia por violencia doméstica en Nueva Orleans aumentaron 7%, según un estudio difundido en JAMA Network Open. El análisis concluyó que sin las altas temperaturas se habrían evitado aproximadamente 245 reportes al Departamento de Policía entre 2011 y 2021.
El estudio analizó 150 mil llamadas. En ellas, 69,6% correspondió a disturbios domésticos y 22,4% a incidentes de agresión simple. El resto incluyó amenazas, daños criminales, agresiones graves y homicidios relacionados con entornos familiares.
"El calor extremo es más que un asunto meteorológico, es un tema de salud pública y seguridad", expresó Anita Raj, directora ejecutiva del Newcomb Institute de la Universidad de Tulane.
Arnab Dey, investigador del Scripps Institution of Oceanography, añadió: "El calor extremo puede tensar no solo la infraestructura, sino también las relaciones humanas".
Igualmente, los especialistas utilizaron el índice climático universal, indicador que combina temperatura, humedad, viento y radiación, con el objetivo de calcular con mayor precisión la carga fisiológica del calor sobre las personas. El método mostró asociaciones más sólidas al exponer el estrés que el calor ejerce sobre el cuerpo humano, especialmente durante exposiciones prolongadas.
Recomendaciones del estudio apuntan a incluir estrategias de prevención de violencia doméstica en planes de respuesta frente a olas de calor. También plantean perfeccionar la categorización de llamadas al 911 e incrementar la asistencia destinada a sobrevivientes en periodos de emergencia climática.
La investigación resalta un hallazgo inédito en la ciudad estadounidense: la asociación directa entre temperaturas extremas prolongadas y violencia en espacios privados. Hasta ahora, estudios previos se habían centrado en vínculos entre calor y violencia en espacios públicos, mientras este trabajo documenta consecuencias dentro de los hogares.
Según los resultados, olas de cinco días que rondaron entre 34 y 38 grados Celsius aumentaron la probabilidad de llamadas por violencia doméstica en un rango de 7%. Incluso con otros umbrales más altos, la asociación se mantuvo y en casos extremos llegó a estimarse un aumento de hasta 15% en la probabilidad de llamadas, aunque con márgenes más amplios por menor cantidad de eventos.
Además, la publicación en JAMA Network Open subraya que la combinación de cambio climático, vulnerabilidad social y violencia doméstica plantea un desafío estructural en urbes expuestas. En el caso de Nueva Orleans, la condición de ciudad subtropical y los elevados índices de violencia de género intensifican el riesgo durante crisis de calor extremo. (NotiPress)