
El verano es temporada de picnics y parrilladas, pero también representa un riesgo para la seguridad alimentaria. Con las altas temperaturas, los alimentos perecederos pueden entrar en la llamada "zona de peligro", un rango térmico que favorece la proliferación de bacterias como Salmonella, E. coli y Listeria.
"Las bacterias que causan enfermedades transmitidas por los alimentos, como Salmonella, E. coli y Listeria, proliferan en estas temperaturas más cálidas", explicó Lea Obeid, dietista del Hospital Houston Methodist. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la intoxicación alimentaria provoca 48 millones de casos al año en Estados Unidos, muchos de ellos relacionados con la exposición de alimentos a temperaturas inseguras.
La "zona de peligro" para los alimentos se ubica entre 4 °C y 60 °C, y en esas condiciones las bacterias pueden duplicar su número cada 15 a 30 minutos. De acuerdo con Obeid, los alimentos perecederos no deben permanecer fuera del refrigerador más de dos horas si la temperatura ambiente está entre 4 °C y 32 °C, o más de una hora si supera los 32 °C.
Los productos más sensibles incluyen carnes, lácteos, huevos, mariscos, embutidos, ensaladas preparadas, quesos blandos y frutas frescas como bayas o tomates. La especialista advierte que incluso si un alimento no huele o luce mal, puede estar contaminado con bacterias dañinas.
Para reducir riesgos durante comidas al aire libre, Obeid recomienda:
- Transportar los alimentos en hieleras con abundante hielo o compresas frías.
- Servir los platillos directamente de la parrilla para evitar que alcancen la zona de peligro.
- Consumir los alimentos en menos de una hora y refrigerar rápidamente las sobras.
- Utilizar un termómetro para alimentos y vigilar que no permanezcan a temperatura ambiente.
- Descartar cualquier producto dudoso, sobre todo si será consumido por niños, adultos mayores o personas embarazadas.
Además de estas medidas, especialista insiste en mantener las prácticas básicas de higiene: lavarse las manos antes y después de manipular alimentos, lavar frutas y verduras antes de cortarlas, mantener separados los alimentos crudos de los cocidos, y usar utensilios limpios al servir.
Obeid resume la clave de la seguridad alimentaria en tres principios: "Manténgalo caliente, manténgalo frío o no lo guarde todo".
En un contexto donde las temperaturas extremas son cada vez más frecuentes, la experta subraya que prevenir intoxicaciones alimentarias depende de una combinación de control de temperatura, higiene y rapidez en el consumo de alimentos perecederos. (Notipress)