Este 11 de noviembre se celebra el “Día del Soltero”, una fecha nacida en China como contraparte del Día de San Valentín; sin embargo, en México esta efeméride toma percepciones sociales arraigadas, donde la soltería sigue siendo vista con distintos enfoques, según el género.
Según datos del INEGI, en 2020, el 32.5 % de la población mayor de 15 años en México era soltera, con un ligero predominio en mujeres con un 33.8 % frente a hombres con un 31.2 %. Las generaciones millennial y Z muestran tasas crecientes de soltería voluntaria, impulsadas por prioridades como la carrera profesional y el bienestar personal.
A pesar de los avances, las ideas culturales siguen distorsionando la imagen, en México persiste la expectativa de que la realización femenina pasa por el matrimonio y la maternidad, mientras que en los hombres la soltería puede interpretarse como libertad o éxito profesional.
Para las mujeres mayores de 30 años, términos como "quedada" o "solterona" persisten en conversaciones familiares y redes sociales, reforzando presiones sociales. Un estudio de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) revela que el 45 % de las mujeres solteras reportan cuestionamientos familiares sobre su estado civil, comparado con solo el 22 % de los hombres.
En contraste, la soltería masculina a menudo se asocia con autonomía, un hombre soltero es visto como alguien enfocado en su carrera o disfrutando la vida. Esto se refleja en el mercado laboral, los hombres solteros tienden a ascender más rápido, según datos del IMSS, mientras las mujeres enfrentan el impuesto a la maternidad implícito.
Encuestas como la de El Soberano en 2023 revelan que, aunque el 34 % de la población adulta es soltera, las mujeres son cuestionadas por no cumplir el "mandato de ser para los otros".
Hombres solteros de 40 años son admirados por disfrutar logros, mientras ellas enfrentan juicios implícitos. Este doble estándar se agrava en contextos rurales o conservadores, donde, como dice un informe de la Universidad Iberoamericana de 2025, las madres solteras lidian con discriminación laboral y mediática, que las pinta como luchonas pero vulnerables.
En México, cada vez más mujeres eligen permanecer solteras por decisión propia, priorizando su desarrollo personal, profesional y emocional. Sin embargo, a pesar de los avances sociales y de género, aún persisten estigmas culturales que cuestionan a aquellas que no se casan o no tienen hijos después de cierta edad.
El fenómeno se asocia con una mayor independencia económica, el acceso a la educación superior y un cambio en las aspiraciones de vida, donde el matrimonio ya no es visto como la meta principal.
Hasta hace unas décadas, el término “quedada” era común para referirse de forma despectiva a las mujeres solteras mayores de 30 años. Hoy, aunque el lenguaje ha cambiado, los comentarios sobre “el reloj biológico” o la pregunta “¿para cuándo los hijos?” continúan reflejando una presión social latente.
Los especialistas coinciden en que las nuevas generaciones están transformando el concepto de soltería, entre los jóvenes, especialmente en zonas urbanas, se valora más la autonomía y la libertad personal, pero en comunidades rurales y familias conservadoras el matrimonio sigue considerándose una obligación moral o social.
En 2025, la sociedad mexicana avanza hacia una visión más abierta, donde la elección de vivir sola o sin pareja se normaliza cada vez más; sin embargo, el cambio cultural aún no es total, el juicio hacia las mujeres solteras persiste, aunque con formas más sutiles.