Desde su implementación (2012), el programa de fotomultas en Puebla ha sido un tema de intenso debate público. Concebido bajo el nombre de "Movilidad Segura", su objetivo primordial es claro: reducir los accidentes de tránsito causados principalmente por el exceso de velocidad.
Actualmente, hay un total de 44 vialidades donde se han instalado cámaras de fotomultas, varias de ellas en importantes vías como la autopista México-Puebla en el tramo que abarca el segundo piso, Periférico Ecológico, Recta a Cholula, Vía Atlixcáyotl, Bulevar Forjadores, Bulevar Atlixco, carretera a Valsequillo, entre otras al interior del estado.
Pero a pesar de las reiteradas justificaciones oficiales, la pregunta persiste entre los poblanos: ¿las cámaras realmente están salvando vidas o su función principal es recaudatoria?
La respuesta oficial es sí, el sistema de fotomultas en Puebla ha logrado reducir los accidentes automovilísticos en un 1.55 por ciento anual en promedio, en las vialidades donde están instaladas las cámaras.
La lógica es simple: una conducción más lenta reduce la energía cinética involucrada en un impacto, haciendo los percances menos letales.
A pesar del programa, persisten cruces y vialidades identificadas como de alto riesgo vial, lo que sugiere que las cámaras solas no son una solución integral. La combinación de exceso de velocidad, factores humanos y la infraestructura vial sigue generando percances.
Sin embargo, la constante es que aunque sí se han detectado vehículos con placas de Puebla rebasando los límites de velocidad a pesar de las cámaras de fotomulta, es todavía más frecuente ver que quienes lo hacen de manera impune y reiterada son aquellos conductores cuyos automóviles o camionetas portan placas de Ciudad de México, Estado de México, Morelos, Guerrero y Tlaxcala.
Esta situación de “impunidad” está en proceso de cambiar y ya no es completamente cierta.
El Gobierno de Puebla ha anunciado y comenzado a trabajar en mecanismos y ajustes técnicos para garantizar que las fotomultas sean aplicables sin excepción a todos los vehículos, incluyendo los foráneos a partir de 2026.
En lugar de depender de convenios interestatales, se busca que el sistema de fotomultas pueda generar y gestionar la infracción, buscando posteriormente mecanismos para forzar su cobro.
El objetivo es reducir el flujo de vehículos que evaden responsabilidades viales y fiscales. Pero el principal obstáculo es la falta de convenios de colaboración efectivos entre las entidades federativas para el cobro de multas de tránsito.
Cuando una cámara en Puebla detecta una infracción de un vehículo con placas, por ejemplo de Tlaxcala o Veracruz, el gobierno de Puebla debe identificar al propietario y su domicilio.
Sin embargo, la autoridad de Puebla no tiene acceso directo y automático a la base de datos vehicular completa de la otra entidad.
Para notificar legalmente al infractor, el Gobierno de Puebla necesitaría un mecanismo formal para enviar la multa al domicilio del propietario registrado en otro estado, un proceso que es lento, costoso y a menudo se pierde en la burocracia interestatal.
En la práctica, si el conductor foráneo no tiene un trámite pendiente en Puebla (como reemplacamiento o verificación), la multa no puede ser "enganchada" o condicionada a otro servicio, por lo que el pago queda a discreción del infractor y en todo ello se está trabajando.