Cada 6 de enero, la mayoría de los hogares del país se reúnen para partir la Rosca de Reyes con su tradicional chocolate caliente y con el compromiso de honrar la cartita que escribieron los pequeños de la familia a los Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltazar.
Como ocurre año con año, esta celebración no escapa al impacto del encarecimiento generalizado de los productos básicos y de temporada que se ha venido registrando. De acuerdo con el estudio de mercado realizado por la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), el gasto promedio para celebrar el Día de Reyes en un núcleo familiar de hasta quince personas, considerando una rosca tradicional y chocolate, ascenderá este año a $901.00, lo que representa un incremento aproximado del 21% respecto a los $745.00 registrados el año pasado.
“La celebración de los Reyes Magos tiene una huella cultural particularmente profunda en el centro y sur del país, donde forma parte esencial de la vida familiar y comunitaria; sin embargo, su celebración se extiende a todo el territorio nacional. Entidades como la Ciudad de México, Estado de México, Puebla, Hidalgo, Oaxaca, Veracruz y Chiapas conservan con mayor arraigo la costumbre de partir la Rosca y cumplir la ilusión de los niños mientras que en el norte del país la celebración persiste, aunque en menor medida frente a la influencia de otras tradiciones”, comentó Cuauhtémoc Rivera, presidente de ANPEC.
El análisis revela un amplio abanico de precios de las roscas, según tamaño, variedad de ingredientes y el lugar donde se compren. En el caso de las roscas tradicionales de tamaño chico puede encontrarse desde $290.00 en panaderías de barrio, $312.00 en supermercados y hasta $420.00 en panaderías de franquicia. Para las roscas grandes los precios oscilan entre $560.00, $600.00 y $650.00, respectivamente.
Las roscas gourmet, con rellenos y presentaciones especiales, elevan aún más el gasto: en tamaño chico van desde $320.00 en panaderías de barrio, $500.00 en supermercados y hasta $650.00 en panaderías de franquicia; en tamaño grande, los precios suben a $610.00, $800.00 y $950.00, respectivamente.
A lo que se suma el costo del chocolate, que puede llegar a $341.00, considerando cinco litros de leche y el paquete de siete tablas de chocolate de mesa.
Finalmente, el rubro que más presiona el bolsillo familiar para esta celebración corresponde a los juguetes que traen como regalo los Reyes Magos. De acuerdo con el sondeo de ANPEC, considerando al menos dos hijos menores de edad por familia y un regalo para cada uno, representa un gasto promedio de $1,350.00, un incremento de 18% frente a los $1145.00 del año pasado.
Este año los juguetes más vendidos son muñecos de acción, como los de superhéroes o personajes populares como Minecraft o Brainrot (entre $250.00 y $1,500.00 los de colección); juegos interactivos que fomentan el aprendizaje y permiten a los niños desarrollar habilidades mientras se divierten (entre $300.00 y $750.00); peluches como Labubus ($300.00 hasta $1,300.00 según el tamaño); muñecas barbie, princesas o LOL (desde $350.00 modelos sencillos hasta $1,500 los sets con accesorios) y las pistolas de hidrogel o dardos de espuma (entre $200.00 y $1,000 según tamaño).
“Sin poder dejar de lado el tema de la fuerte presencia del mercado de juguetes de origen chino, que durante años ha ganado terreno gracias a sus precios bajos y se convirtió en una opción accesible para muchas familias, aunque con la reciente aplicación de aranceles, estos productos se han encarecido de golpe hasta en un 50%, escenario que genera un efecto inflacionario, pues el alza en el precio del juguete chino también empuja hacia arriba el precio del juguete nacional. El golpe llega en el peor momento, justo en la temporada de Reyes Magos, cuando las familias realizan la mayor compra de juguetes del año”, destacó Rivera.
Además del impacto en el bolsillo, muchos de estos juguetes presentan riesgos, ya que suelen ser de baja calidad, carecen de garantías y, en algunos casos, están elaborados con materiales poco seguros para los niños. A ello se suma que gran parte de esta mercancía entra por vías de contrabando, lo que perjudica al comercio formal que sí cumple con el pago de impuestos y enfrenta mayores costos para competir.
Por ello, es importante que las familias compren con cuidado, revisen la calidad de los productos y apoyen, en la medida de lo posible, al comercio local, al comercio legal, a lo hecho en México.