Las revelaciones sobre contactos reservados entre Delcy Rodríguez y funcionarios del gobierno estadounidense reactivaron el debate sobre una posible fractura dentro del círculo más cercano de Nicolás Maduro. Según información publicada por The Guardian, la presidenta interina de Venezuela y su hermano Jorge Rodríguez mantuvieron conversaciones indirectas con representantes de Estados Unidos antes de la captura del exmandatario el 3 de enero de 2026.
De acuerdo con el medio británico, las negociaciones se iniciaron en octubre de 2025 y fueron mediadas en parte por actores del gobierno de Catar. Las fuentes citadas, involucradas en discusiones de alto nivel, señalaron que tanto Delcy como Jorge Rodríguez habrían manifestado su disposición a cooperar con la administración de Donald Trump en caso de que Maduro dejara el poder.
El 5 de enero, apenas dos días después de la detención de Maduro, Delcy Rodríguez asumió la presidencia de manera interina. En ese contexto, uno de los interlocutores estadounidenses habría recibido un mensaje directo de la funcionaria: "Delcy estaba comunicando: ‘Maduro tiene que irse’", según reportó The Guardian. La fuente agregó que ella expresó estar dispuesta a "trabajar con lo que sea que surja después".
Dicho reportaje también indica que los hermanos Rodríguez ofrecieron su colaboración para evitar un escenario de inestabilidad política y social tras la salida de Maduro. Si bien las fuentes insisten en que no hubo participación activa en la operación la cual llevó a la captura del líder chavista, se afirma: "prometieron ayudar a Estados Unidos una vez que Maduro cayera".
Marco Rubio, secretario de Estado y asesor de seguridad nacional de Trump, fue convencido por su equipo de que los compromisos de Delcy Rodríguez eran clave para una transición sin desorden. Inicialmente escéptico sobre la posibilidad de colaborar con figuras del oficialismo, Rubio cambió su postura tras conocer los detalles de las conversaciones.
También en octubre, el Miami Herald había informado sobre propuestas de Delcy Rodríguez para asumir un eventual gobierno de transición, en caso de que Maduro dejara el cargo. En ese momento, se señaló que la líder venezolana había negado estar conspirando, pero su respuesta fue interpretada por funcionarios estadounidenses como una señal de ambivalencia política.
El artículo de The Guardian también describe a Delcy Rodríguez como una figura con estrechos vínculos personales con miembros influyentes del gobierno de Catar y con una relación fluida con el sector petrolero estadounidense. Estos factores habrían contribuido a consolidar su perfil como interlocutora aceptable ante una eventual reconfiguración del poder en Venezuela.
A pesar de los compromisos reportados, el mismo medio aclara: "la líder del chavismo no accedió a colaborar activamente con el Gobierno estadounidense para derrocarlo". Las fuentes enfatizan que no se trató de un golpe de Estado, sino de un ofrecimiento condicionado a los hechos posteriores a la salida de Maduro. (NotiPress)