José Chedraui: acarreo, tamales, simulación y fracaso

José Chedraui: acarreo, tamales, simulación y fracaso

Foto: Imagen Poblana

La “capital imparable” se ha transformado en la capital del cinismo institucionalizado y José Chedraui es ese alcalde que llegó pavoneándose como el “salvador” de Puebla y terminó siendo el hazmerreír de la política local, pues ya no sólo está borrado de las agendas del Gobierno Estatal, sino que es un fantasma político que huele a fracaso eterno. Ahora le queda el mote de Don Fracaso.

 

Le platico. Al inicio del sexenio, el alcalde todavía aparecía en actos públicos al lado del gobernador, pero a partir de este año está borrado, no hay invitaciones, no hay protocolo, no hay asiento reservado, en pocas palabras el tal Don Fracaso ya no existe.

 

¿Y por qué no existe? Porque “gobernar” Puebla capital y fracasar de manera tan rotunda no puede disimularse eternamente; la ciudad está tomada por la inseguridad, con colonias abandonadas a su suerte, baches que parecen cráteres lunares y servicios públicos tan deficientes que el Gobierno del Estado ha tenido que entrar al quite para evitar el colapso total. 

 

Por eso, para no contaminarse, para no quemarse, la autoridad estatal hizo lo lógico: tomar distancia del incompetente, nadie quiere compartir templete con quien simboliza el desgobierno, la indolencia, la corrupción y el descrédito.

 

Pero el fracaso no para aquí, pues el ridículo absoluto lo vivió Chedraui el viernes 23 de enero, pues sin respaldo social, sin convocatoria real y sin autoridad moral que presumir, el alcalde fue a inaugurar una “obrita” en una colonia que, dicen, se llama Santa Margarita.

 

Lo que le cuento aquí no lo va a creer, pero es verídico, real y confirmado. Resulta que para simular apoyo ciudadano, Chedraui recurrió a prácticas del viejo régimen, que los morenistas según aborrecen: el director de la Secundaria Técnica Galileo Galilei fue utilizado como operador político, presionando a padres y alumnos que no estudian para que asistieran a hacer bulto, a cambio de puntos para que aprobaran la materia de Física. Y si le cuesta creerlo, aquí está la prueba:

 

 

Pero como el engaño necesitaba un incentivo extra, apareció el recurso infalible del populismo barato: tamales gratis. Un tamalero ambulante contratado para repartir tamales a los asistentes “convencidos”, porque cuando no hay liderazgo, se compra presencia, y cuando no hay resultados, se regala masa y atole. ¿No lo cree? En esta foto se aprecia gente recibiendo su tamal:

 

 

Un acto tan miserable y patético como parodia: “Vengan por los tamales, quédense por la simulación de popularidad”, Así “gobierna” Pepe, con acarreo y chantaje académico disfrazado de motivación y gastronomía callejera como moneda de cambio. Un alcalde tan repudiado que ya no convoca ni a su propia base, tan inoperante que requiere utilería humana para fingir respaldo.

 

Mientras Armenta construye imagen de eficacia y resultados visibles, Josesito se refugia en micro obras de tercera, donde el único riesgo es que se le acabe el presupuesto para el carrito de tamales. La “coordinación” que el munícipe tanto presume existe, sí: el gobernador hace el trabajo pesado, el alcalde recoge las migajas y posa para selfies que nadie cree. 

 

Lo cierto es que Puebla capital no está gobernada, está abandonada. Y José Chedraui no es víctima de un complot ni de una persecución política; es el arquitecto de su propio ostracismo. Nadie lo invita, nadie lo defiende y nadie lo necesita, porque en el tablero del poder el fracaso no suma, estorba. ¿O usted qué dice, Don Fracaso?

 

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