"La IA no fue concebida para reemplazar a las personas": García Almaguer

"La IA no fue concebida para reemplazar a las personas": García Almaguer

Foto: X / @MgBranding

Durante su ponencia “Gobernanza y retos institucionales”, Marcelo García Almaguer reflexionó sobre los desafíos que enfrenta la sociedad ante la rápida adopción de la Inteligencia Artificial (IA), subrayando que la eficiencia tecnológica, sin marcos claros de gobernanza, puede profundizar desigualdades y generar decisiones deshumanizadas.

 

El especialista explicó que, en el ámbito político y social, la opinión pública deja de ser neutral cuando se delegan decisiones a sistemas algorítmicos que, aunque eficientes desde una perspectiva matemática, carecen de juicio humano. “No es una persona quien toma la decisión, es solo una aproximación matemática”, advirtió, al señalar uno de los grandes dilemas contemporáneos en la construcción de sociedades más justas.

 

García Almaguer presentó una gráfica basada en la curva de adopción tecnológica, en la que se observa que el desarrollo de la inteligencia artificial no ha sido lineal, sino marcado por ciclos de entusiasmo, decepción y posteriores renacimientos. Esta dinámica, explicó, refleja tanto el progreso tecnológico como las expectativas sociales que se generan en torno a la IA.

 

Señaló que a lo largo del tiempo, la inteligencia artificial ha atravesado distintas etapas de maduración, en las que su uso se ha diversificado y ampliado en múltiples sectores, conforme la tecnología se vuelve más accesible y funcional.

 

De acuerdo con datos expuestos durante la ponencia, actualmente el 63 % de las personas utiliza la inteligencia artificial para la generación de textos, mientras que 36 % la emplea para crear imágenes. En el ámbito tecnológico, 27 % la usa para programación o generación de código, y 13 % para la creación de música y audios, lo que evidencia una adopción creciente en actividades creativas, educativas y productivas.

 

Estos porcentajes muestran que la IA ya forma parte de la vida cotidiana, no solo en entornos especializados, sino también en tareas comunes que antes dependían exclusivamente del trabajo humano.

 

García Almaguer enfatizó que la inteligencia artificial no fue concebida para reemplazar a las personas, y que esa visión representa una interpretación equivocada de su propósito. “La IA nació para entender el conocimiento y el raciocinio humano”, explicó, destacando que su verdadero valor radica en complementar las capacidades humanas, no en suplantarlas.

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