La decisión de TV Azteca de acogerse al concurso mercantil no implica su quiebra automática ni su desaparición inmediata, se trata de un mecanismo legal contemplado en la Ley de Concursos Mercantiles cuyo propósito es evitar la liquidación de empresas en crisis financiera y permitir su reestructuración bajo supervisión judicial, mientras continúan operando.
Pero ¿qué rayos es un concurso mercantil? Es un procedimiento judicial aplicable cuando una empresa enfrenta insolvencia o incumplimiento generalizado de pagos y no puede cubrir regularmente sus obligaciones; su objetivo central es preservar a la empresa como unidad productiva, proteger los derechos de los acreedores y, en la medida de lo posible, alcanzar un acuerdo de reestructura financiera.
Consta de dos etapas: la conciliación, en la que un juez federal designa a un conciliador del Instituto Federal de Especialistas de Concursos Mercantiles (IFECom) para mediar acuerdos de reestructura, como quitas o nuevos plazos de pago, y la quiebra, que sólo se declara si no se logra un convenio y obliga a la liquidación de activos.
Especialistas coinciden en que el concurso mercantil no equivale a una quiebra automática, sino que funciona como una herramienta para ganar tiempo y negociar bajo un marco legal estructurado.
En México, diversas compañías han echado mano del concurso mercantil con resultados distintos, algunas lograron reestructurarse y mantenerse operando, mientras que otras terminaron en liquidación.
Entre los casos de recuperación destacan Comercial Mexicana, que entró con acuerdo preconvenido y salió el mismo año tras reestructurar su deuda; Vitro, que concluyó su proceso en 2013 luego de una amplia renegociación con acreedores; Iusacell, que logró un acuerdo que le permitió continuar operaciones, así como Geo y Homex, que superaron la crisis inmobiliaria mediante reestructuraciones, y Altán Redes, que salió del proceso con una nueva estructura financiera.
En contraste, empresas como Mexicana de Aviación, Oceanografía e Interjet no lograron consolidar un convenio viable y terminaron en quiebra o con operaciones suspendidas.
De acuerdo con datos oficiales, los concursos mercantiles repuntaron tras la pandemia, con 64 casos registrados en 2022, el nivel más alto en varios años, reflejo de presiones financieras acumuladas en distintos sectores.
En el caso de TV Azteca, el procedimiento apenas comienza, su desenlace dependerá de la capacidad de alcanzar acuerdos sostenibles con sus acreedores y de la evolución de sus litigios y compromisos fiscales.
Por ahora, el concurso mercantil representa una figura jurídica orientada a la reorganización y no un cierre inminente; el mercado y las autoridades judiciales tendrán la última palabra sobre el futuro de una de las principales televisoras del país.