¿Cómo nos puede afectar la guerra de Irán?

¿Cómo nos puede afectar la guerra de Irán?

La madrugada del sábado Estados Unidos e Israel atacaron de forma conjunta a la República Islámica de Irán. La respuesta fue el contrataque a bases militares en 9 países del medio Oriente y Chipre en el mar Mediterráneo. Desde entonces la escalada ha ido en aumento, actualmente están involucrados 15 países, pero la tensión crece y amenaza con amplificar el conflicto; los expertos están previendo una guerra larga, numerosas bajas y consecuencias graves a escala global en términos económicos. ¿Cómo nos afectará a nosotros esta guerra?

 

La región del Medio Oriente, donde se ubica Irán, es la mayor productora de petróleo del mundo, en conjunto aporta entre el 30 y 35% del consumo mundial y posee el 70% de las reservas internacionales probadas. Casi un 25% de la producción debe ser transportada vía marítima y la única conexión entre el Golfo Pérsico y el Mar Arábigo es un angosto canal natural conocido como Estrecho de Ormuz que hoy se encuentra semi cerrado y bajo control de Irán. Desde el día sábado y hasta el cierre de esta edición los precios internacionales del petróleo ya han subido un 14% y rebasan los 80 dólares por barril, el más alto desde enero de 2025; el gas natural ha subido un 5% y la gasolina un 6%. Conforme pase el tiempo y las reservas de los países se vayan agotando, los precios seguirán aumentando; en un grave escenario, el barril de petróleo podría superar los 100 dólares antes de fin de mes.

 

El bloqueo en Ormuz afecta también el suministro de productos de la industria como Aluminio y Fertilizantes; la región provee al mundo el 10% y el 15% del consumo mundial respectivamente. Incluso, si el paso se reabre en los próximos días, las compañías navieras estarán pagando seguros de transporte más elevados (tasa de riesgo de guerra o war risk) por lo que, empresas como Maersk, la mayor transportadora de Oriente a Europa, elevó sus fletes hasta en 250% por un recargo de emergencia y ha suspendido sus operaciones regulares. Esto pone en riesgo la cadena de suministros de la industria mundial que podría recurrir a paros técnicos por desabastecimiento de materia prima. Esto se traduce en una demanda insatisfecha (exceso de demanda) que inevitablemente nos lleve a una inflación mundial de mayores proporciones que la que causó la guerra Ucrania-Rusia.

 

Como ejemplos, Corea del Sur (que tiene buques atrapados en Ormuz) ha declarado una alerta preventiva de emergencia energética y China ha suspendido las exportaciones de diésel y gasolina hasta no se restablezca el suministro que le proveen desde el Golfo Pérsico.

 

Por otro lado, los países en conflicto han detenido muchas operaciones e incluso han paralizado sus vuelos comerciales lo que ha afectado directamente a la industria turística, fuente importante de ingresos para Catar o Emiratos Árabes Unidos, que tiene a Dubái, el principal destino turístico de la región y del que han evacuado a turistas y extranjeros residentes, la mayoría de ellos inversionistas. La región aporta entre el 5 y 7% del Producto Interno Bruto mundial por lo que una fuerte contracción, como la que se espera, contagiará al resto del mundo.

 

                                                                          

 

Los mercados financieros también se han visto afectados, las bolsas de valores del mundo registraron pérdidas al inicio de la semana, el Dow Jones (Estados Unidos) acumula una caída del 2%; el Nikkei (Japón), 6% y el Nasdaq 1%. Una guerra prolongada presionará a los inversionistas a buscar activos de refugio por lo que muchas monedas de países emergentes podrían depreciarse como lo que ha estado pasando con el peso mexicano.

 

Entonces, dada la magnitud del conflicto, los efectos económicos de esta guerra serían mucho mayores al que se generaron hace 4 años cuando inició la guerra de Ucrania-Rusia y podría ser comparable al conflicto del Golfo Pérsico que llevó a una crisis económica mundial en los años setenta. Sin duda, Estados Unidos e Israel han caído en un error de cálculo, subestimaron la respuesta de Irán y pueden arrastrar a Europa y otros países en un catastrófico evento que se consideraría la Tercera Guerra Mundial.

 

¡Otro conflicto mundial! y otra vez hay un factor común: Estados Unidos, no es casualidad, es el imperialismo moribundo cada vez más sanguinario que debemos detener lo antes posible porque pone en riesgo la supervivencia de la especie humana.

 

 

*Profesor-Investigador Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores e Investigadoras

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