Cada 22 de abril se conmemora el Día Internacional de la Madre Tierra, una fecha establecida por la ONU para reflexionar sobre la interdependencia entre los seres humanos y el planeta, y para impulsar acciones que protejan el equilibrio ecológico.
En México, y particularmente en Puebla, esta jornada cobra relevancia ante la persistencia de conductas ilícitas que dañan recursos naturales, flora, fauna, suelos y cuerpos de agua.
De acuerdo con el Código Penal Federal, estos ilícitos están tipificados en el Título Vigésimo Quinto e incluyen acciones que provocan daño o riesgo al ambiente, como el manejo inadecuado de sustancias peligrosas, la contaminación de suelos y aguas, así como delitos contra la biodiversidad, entre ellos la tala clandestina, el tráfico de especies y la destrucción de ecosistemas.
Estas conductas pueden alcanzar penas de entre 1 y 9 años de prisión, además de multas económicas, las cuales se agravan si ocurren en áreas naturales protegidas o involucran especies en peligro de extinción.
En el ámbito estatal, el Código Penal de Puebla contempla sanciones complementarias que enfatizan la reparación del daño, incluyendo la restauración ecológica; sin embargo, la incidencia de estos delitos sigue siendo alta.
Entre los más recurrentes destacan la tala ilegal y la extracción de recursos forestales, que han mostrado un incremento significativo en los últimos años. Tan sólo en 2025, las carpetas de investigación por delitos ambientales aumentaron 31 %, con más del 90 % de los casos de tala clandestina sin una resolución judicial.
A ello se suma la proliferación de tiraderos clandestinos y la contaminación de ríos y suelos; en la entidad se han identificado al menos 64 sitios de disposición ilegal de residuos, superando ampliamente los rellenos sanitarios regulados.
Asimismo, Puebla se ubicó en 2025 como el tercer estado con más denuncias ambientales ante la PROFEPA, acumulando 330 reportes, lo que refleja la magnitud del problema y la presión sobre las autoridades para atenderlo.
Especialistas advierten que estos delitos no solo deterioran ecosistemas estratégicos, sino que también impactan directamente en la salud pública y en la disponibilidad de recursos hídricos.
Ante este panorama, en el Día de la Madre Tierra se hace un llamado a fortalecer la denuncia ciudadana, la vigilancia comunitaria y la aplicación efectiva de la ley, con el objetivo de frenar el deterioro ambiental y avanzar hacia un modelo de desarrollo sustentable en Puebla.