El reciente caso de Blanca Adriana Vázquez Montiel, de 37 años, desaparecida el 18 de mayo tras acudir a un supuesto tratamiento estético en Puebla y hallada sin vida en Tlaxcala, es un ejemplo sobre los riesgos mortales de someterse a procedimientos estéticos en establecimientos irregulares.
Este no es un incidente aislado, representa un problema de salud pública en expansión en México, donde la demanda de cirugías y tratamientos estéticos choca con la proliferación de clínicas clandestinas o “patito” operadas por personas sin la formación ni las autorizaciones necesarias.
???? Hallan en Tlaxcala cuerpo de Blanca Adriana; esperan identificación oficial. https://t.co/9bVVvPLPWo
— Imagen Poblana (@ImagenPoblana) May 21, 2026
De acuerdo con una investigación de Animal Político y CONNECTAS, entre 2014 y 2025 se documentaron al menos 121 muertes relacionadas con procedimientos plásticos o estéticos en México, aunque no existe un registro oficial nacional que permita conocer la dimensión real del problema.
La investigación señala que las cifras han ido en aumento en los últimos años. En 2021, se registraron 12 muertes; en 2022, se presentó un incremento sostenido; para 2023, se presentó el pico más alto registrado, con 22 víctimas; en 2025, fueron al menos 18 fallecimientos.
El 96 % de las víctimas fallecidas dentro del quirófano fueron mujeres, y los estados con más casos reportados son Baja California, Tamaulipas, Ciudad de México, Chihuahua, Jalisco y Nuevo León, especialmente en ciudades fronterizas donde pacientes extranjeros buscan procedimientos más baratos.
Además, las fiscalías únicamente registraron 66 % de los casos y apenas el 58 % fueron investigados como homicidio, dejando muchas muertes clasificadas simplemente como “complicaciones médicas”.
En los últimos años diversos casos han generado debate nacional sobre la falta de regulación:
- Keila Julissa Camacho murió en Matamoros, Tamaulipas, tras una liposucción practicada por un médico sin licencia.
En México, la promesa de belleza, también mata.
— CONNECTAS (@ConnectasOrg) March 23, 2026
Keila Julissa Camacho murió tras una liposucción practicada por un médico sin cédula ni licencia oficial para hacer cirugías plásticas.
Lee mañana la investigación completa de @Pajaropolitico y #CONNECTAS #SinLicenciaParaOperar pic.twitter.com/khgKiF8Ydk
- Magnolia Morales, influencer de 29 años, falleció el 6 de enero de 2023 debido a las severas complicaciones de una cirugía bariátrica hecha en Mazatlán, Sinaloa, que le provocó múltiples perforaciones estomacales y laceraciones de órganos.
- Elena Larrea, activista poblana y fundadora de Cuacolandia, falleció en 2024 presuntamente a causa de una trombosis pulmonar, tras haberse sometido a un procedimiento estético.
#ÚltimaHora ????????
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Esta mañana trascendió el fallecimiento de la activista e influencer #ElenaLarrea, quien abogara por los derechos de los animales y fundara el santuario @cuacolandia1. ???? #QEPD
Aquí los detalles ????????https://t.co/1Rj9UzBcZw pic.twitter.com/E7NHRPiry8
- Paloma Nicole Arellano Escobedo, de apenas 14 años, falleció en Durango en 2025 tras colocarse implantes mamarios.
- Jacqueline Yamileth Briones, de 25 años, murió en Nuevo León después de una lipoescultura; el médico señalado huyó.
- También existen múltiples reportes en ciudades como Tijuana y Matamoros, donde incluso ciudadanos estadounidenses han perdido la vida tras someterse a operaciones en clínicas irregulares.
La Secretaría de Salud ha advertido que por cada cirujano plástico certificado existen entre 20 y 25 personas llevando a cabo procedimientos sin la capacitación adecuada ni condiciones sanitarias seguras.
La creciente demanda de cirugías estéticas, sumada a promociones agresivas y precios bajos, ha permitido la proliferación de clínicas clandestinas o consultorios improvisados donde se llevan a cabo liposucciones, implantes y otros procedimientos de alto riesgo.
¿Cómo identificar una clínica segura?
Ante el aumento de casos, autoridades sanitarias como la COFEPRIS recomiendan verificar antes de cualquier procedimiento:
- Licencia sanitaria visible para actos quirúrgicos.
- Cédula profesional del médico y certificación en Cirugía Plástica y Reconstructiva.
- Certificación del Consejo Mexicano de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva (CMCPER).
- Aviso de funcionamiento vigente.
- Quirófano con infraestructura adecuada y protocolos de emergencia.
- Presencia de responsable sanitario.
- Evitar promociones engañosas o costos excesivamente bajos.
- También se recomienda consultar el Registro Nacional de Profesionistas de la SEP y revisar que la clínica cuente con autorización sanitaria vigente.
El caso de Blanca Adriana volvió a exhibir las deficiencias en la regulación y supervisión de establecimientos estéticos en México.
Mientras el país se mantiene entre los de mayor número de procedimientos estéticos en el mundo, activistas y especialistas advierten que la falta de fiscalización, la ausencia de un registro nacional de muertes y la operación de clínicas “patito” continúan cobrando vidas.