Terremotos en Venezuela, entre las peores catástrofes sísmicas de la historia

Terremotos en Venezuela, entre las peores catástrofes sísmicas de la historia

Foto: Xinhua

El doble terremoto que sacudió a Venezuela ya es considerado uno de los desastres naturales más graves en la historia reciente del país; aunque las labores de rescate continúan y el número de víctimas sigue en aumento, especialistas coinciden en que, pese a su magnitud e impacto, el evento aún se encuentra por debajo de los terremotos más destructivos registrados a nivel mundial durante los siglos XX y XXI.

 

Los dos sismos, de magnitudes 7.2 y 7.5, ocurrieron con apenas 38 segundos de diferencia, provocando el colapso de edificios, daños severos en infraestructura y afectaciones en Caracas, La Guaira y otras localidades del centro-norte del país. Según los reportes preliminares, el saldo asciende a cientos de personas fallecidas, miles de heridos y daños estructurales en viviendas, hospitales y edificios públicos.

 

 

El evento es considerado el terremoto más potente registrado instrumentalmente en Venezuela en más de un siglo, superando incluso al sismo de 1900 y al terremoto de Caracas de 1967, que dejó alrededor de 300 muertos.

 

Al compararlo con otros terremotos de la historia moderna, su impacto se suma a grandes catástrofes que marcaron al mundo por su enorme saldo humano y económico.

 

Entre los casos más devastadores destacan:

 

El terremoto de Tangshan en 1976, de magnitud estimada entre 7.5 y 7.8, es considerado uno de los más mortíferos del siglo XX, ocurrió durante la madrugada y destruyó gran parte de la ciudad industrial, dejando un saldo oficial de alrededor de 242,000 muertos, aunque algunas estimaciones apuntan a una cifra mayor.

 

 

El 22 de mayo de 1960, Chile registró el terremoto más fuerte del que se tenga registro, con magnitud 9.5, además de provocar alrededor de 1,600 muertes, causó una devastación masiva y un tsunami que impactó varios países del océano Pacífico, entre ellos Japón y Hawái.

 

En 1970, un sismo de magnitud 7.9 desencadenó un gigantesco alud desde el nevado Huascarán que sepultó la ciudad de Yungay, Perú y comunidades cercanas. La tragedia dejó cerca de 70,000 fallecidos y es uno de los desastres naturales más graves en la historia de América Latina.

 

El terremoto de 2024, magnitud 9.1 frente a Sumatra, Indonesia, generó un devastador tsunami que afectó a 14 países; la catástrofe dejó entre 227,000 y 280,000 muertos y motivó la creación de sistemas de alerta temprana para tsunamis en el océano Índico.

 

 

Aunque tuvo una magnitud de 7.0, el terremoto que sacudió Haití en 2010, provocó una de las mayores tragedias recientes debido a la fragilidad de las construcciones. El saldo fue de entre 160,000 y más de 300,000 fallecidos, además de una destrucción generalizada en Puerto Príncipe y sus alrededores.

 

En febrero de 2023, dos terremotos de magnitudes 7.8 y 7.7 devastaron la frontera entre Turquía y Siria; el desastre dejó más de 50,000 muertos, cientos de miles de heridos y millones de personas afectadas, además de cuantiosas pérdidas económicas y una grave crisis humanitaria.

 

 

Especialistas recuerdan que la destrucción provocada por un terremoto no depende únicamente de su magnitud. Factores como la densidad poblacional, la calidad de las construcciones, la preparación de la población, la hora en que ocurre el sismo y la capacidad de respuesta de las autoridades influyen de manera decisiva en el número de víctimas y en la magnitud de los daños.

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