La fase de grupos de la Copa Mundial 2026 confirmó que la distancia entre las grandes potencias y las selecciones emergentes es cada vez menor; en el primer Mundial con 48 equipos, el formato ampliado permitió que países con poca tradición mundialista protagonizaran algunas de las mayores sorpresas del torneo.
Aunque la mayoría de los favoritos logró avanzar a la fase de eliminación directa, varios equipos considerados "pequeños" plantaron cara a rivales de mayor jerarquía, sumaron puntos históricos e incluso dejaron fuera a selecciones que llegaban como candidatas.
La mayor historia de la primera ronda la escribió Cabo Verde; en su debut mundialista, el conjunto africano, procedente de un archipiélago de apenas 525,000 habitantes, terminó invicto en la fase de grupos.
Los "Tiburones Azules" sorprendieron con un empate sin goles frente a España, una de las favoritas al título, gracias a una brillante actuación del arquero Vozinha y una sólida defensa. Después rescataron un empate 2-2 ante Uruguay con un gol agónico de Helio Varela, resultado que terminó siendo decisivo para la eliminación de la selección sudamericana.
En la última jornada igualaron 0-0 con Arabia Saudita para sellar una histórica clasificación a los dieciseisavos de final, donde enfrentarán a la vigente campeona del mundo, Argentina.
Otra de las grandes campanadas del torneo fue la victoria de Ecuador sobre Alemania, un resultado que sacudió el panorama del Mundial y confirmó el crecimiento del equipo sudamericano frente a una de las selecciones más exitosas de la historia.
La República Democrática del Congo también protagonizó una actuación memorable; los "Leopards", que regresaron a una Copa del Mundo por primera vez desde su participación como Zaire en Alemania 1974, consiguieron un valioso empate 1-1 frente a Portugal.
João Neves adelantó al conjunto europeo, pero Yoane Wissa igualó antes del descanso. En la segunda mitad, los africanos resistieron la presión portuguesa para firmar uno de los resultados más llamativos de la fase de grupos y mantener vivas sus aspiraciones de clasificación.
Japón volvió a demostrar por qué es una de las selecciones más competitivas fuera de Europa y Sudamérica. Los "Samurai Blue" empataron 1-1 con Países Bajos y posteriormente golearon 4-0 a Túnez, confirmando que pueden competir de tú a tú con cualquier potencia.
Ghana también firmó una actuación destacada al rescatar un empate sin goles frente a Inglaterra, resultado que contribuyó a su clasificación y evidenció el crecimiento del fútbol africano.
Nueva Zelanda protagonizó una remontada para empatar 2-2 frente a Irán, mostrando carácter ante un rival con mayor experiencia internacional; Australia, por su parte, sorprendió al derrotar 2-0 a Turquía, consolidando el progreso que ha mostrado en los últimos años.
La fase de grupos dejó claro que el nuevo formato de 48 selecciones aumentó la competitividad del torneo; la posibilidad de avanzar como uno de los mejores terceros mantuvo con vida a numerosos equipos hasta la última jornada.
Además del crecimiento táctico y físico de las selecciones de menor jerarquía, la globalización del futbol ha reducido considerablemente la diferencia entre las potencias tradicionales y los llamados equipos "pequeños".
Con los dieciseisavos de final en puerta, enfrentamientos como el de Argentina contra Cabo Verde prometen mantener el nivel de emoción de un Mundial en el que las sorpresas dejaron de ser la excepción para convertirse en una constante.
La primera ronda demostró que, en 2026, ningún gigante puede sentirse seguro antes de que ruede el balón.