Las severas inundaciones el pasado domingo en la capital poblana reavivaron los cuestionamientos sobre la estrategia de “semáforos pluviales” implementada “inteligentemente” por el Ayuntamiento de Puebla, luego de que varios de los puntos donde fueron colocados terminaran anegados y con vehículos varados. Es decir, sirvieron para maldita la cosa.
Los llamados semáforos pluviales forman parte de una "estrategia" preventiva operada por Protección Civil Municipal para alertar a los automovilistas sobre el nivel del agua en pasos a desnivel y vialidades consideradas de alto riesgo durante la temporada de lluvias.
El sistema utiliza un código de colores: verde para indicar paso seguro, amarillo como señal de precaución ante el incremento del nivel del agua y rojo para advertir que no debe cruzarse debido al riesgo de inundación.
De acuerdo con información oficial, el Ayuntamiento instaló 28 dispositivos en diversos puntos históricamente afectados por las lluvias, entre ellos el bulevar Forjadores, la avenida 16 de Septiembre y 31 Poniente, Circuito Juan Pablo II y Hacienda Corralejo, así como la Diagonal Defensores de la República y calle Vicente Guerrero.
????SEMÁFOROS PLUVIALES DE PEPE CHEDRAUI NO AYUDARON A DETENER LAS INUNDACIONES
— Puebla En Redes (@PueblaEnRedes) June 29, 2026
Después de que @pepechedrauimx gastará varios millones de pesos en colocar estos semáforo pluviales (Latas pintadas de rojo, amarillo y verde)
Sucedió lo que todos esperaban: ESA LATAS NO SIRVIERON ???? pic.twitter.com/cXu3QH9PO2
Sin embargo, tras las lluvias del 28 de junio, que dejaron acumulados de hasta 80 milímetros en pocas horas, varios de esos sitios registraron inundaciones severas, lo cual puso en evidencia la inutilidad de estos "semáforos".
¿Cuánto costó y cómo se le dio prioridad a eso en lugar de llevar a cabo obras útiles en zonas que constantemente se inundan?
Hasta el momento, el gobierno municipal no ha transparentado el monto específico destinado a la instalación de los semáforos pluviales, ya que el gasto se encuentra integrado al presupuesto de la Secretaría de Seguridad Ciudadana y del Comité Tláloc, sin un desglose público sobre la inversión.
La falta de información sobre el costo de la estrategia también ha generado cuestionamientos, especialmente porque ciudadanos y especialistas consideran que los recursos debieron destinarse prioritariamente a obras de infraestructura hidráulica, ampliación del drenaje pluvial, desazolve permanente y mantenimiento de colectores en las zonas que cada año presentan inundaciones.
Las críticas aumentaron luego de que automovilistas reportaran que, pese a la existencia de los indicadores, el nivel del agua rebasó rápidamente las referencias de los semáforos, dejando vehículos atrapados y provocando afectaciones materiales.
En ese contexto, surge por enésima vez la sospecha de la asignación de recursos públicos y la necesidad de que el Ayuntamiento transparente cuánto costó este programa, cuáles fueron los criterios para su instalación y cuál ha sido su evaluación frente a los resultados observados durante las lluvias más intensas.