Cuando la lluvia mata: las tragedias que marcaron a Puebla

Cuando la lluvia mata: las tragedias que marcaron a Puebla

Foto: Enfoque

La lluvia no mata de una sola manera. En Puebla, las tormentas han cobrado vidas dentro de una patrulla arrastrada por un río, bajo toneladas de tierra desprendidas de un cerro, entre árboles derribados por los fuertes vientos e incluso en una gruta inundada; sin embargo, los deslaves y derrumbes de laderas continúan siendo la principal causa de muerte durante los fenómenos hidrometeorológicos en la entidad.

 

La geografía montañosa de la Sierra Norte, Sierra Nororiental y Sierra Negra, sumada a lluvias cada vez más intensas, ha convertido a Puebla en uno de los estados más vulnerables a este tipo de desastres, donde cada temporada de precipitaciones revive el riesgo de tragedias.

 

Reportes de Protección Civil señalan que los deslaves de cerros son la causa más frecuente de fallecimientos durante las lluvias intensas en Puebla; en eventos de gran magnitud, la mayoría de las víctimas han perdido la vida al quedar sepultadas por toneladas de tierra y roca tras el colapso de laderas.

 

Las zonas serranas concentran el mayor riesgo debido a la combinación de pendientes pronunciadas, suelos saturados, deforestación y asentamientos humanos ubicados en áreas de alta vulnerabilidad.

 

Tragedias que marcaron a Puebla

 

Julio de 2026: el Atoyac cobra vidas. Las intensas lluvias provocaron el desbordamiento del río Atoyac en Santa Clara Ocoyucan, una patrulla municipal que llevaba a cabo labores de auxilio fue arrastrada por la corriente; tres mujeres murieron al quedar atrapadas dentro de la unidad oficial, mientras que posteriormente fue localizado el cuerpo del policía Agustín Malo Martínez, quien había participado en las labores de rescate.

 

Ese mismo temporal también provocó la inundación de una gruta en Cuetzalan, donde visitantes quedaron atrapados por la creciente del agua, dejando personas fallecidas y desaparecidas.

 

Junio de 2026: inundaciones en la zona metropolitana. Una fuerte tormenta ocasionó inundaciones de hasta un metro de altura en diversos puntos de Puebla capital y Cuautlancingo. Además de severos daños materiales, la caída de árboles y las corrientes provocadas por las lluvias dejaron al menos una persona fallecida.

 

Octubre de 2025: tormentas golpean la Sierra Norte. Las lluvias asociadas a sistemas tropicales afectaron al menos 23 municipios poblanos, el saldo oficial fue de 13 personas fallecidas y cuatro desaparecidas, principalmente por inundaciones y derrumbes, además de miles de viviendas afectadas, carreteras destruidas y comunidades incomunicadas.

 

1999: la tragedia más devastadora. Las lluvias extraordinarias registradas entre el 4 y 5 de octubre de 1999 son recordadas como uno de los peores desastres naturales en la historia reciente de Puebla.

 

La combinación del Frente Frío número 5, una zona de baja presión y la Depresión Tropical 11 provocó deslaves masivos e inundaciones que afectaron 92 municipios de las sierras Norte, Nororiental y Negra.

 

El episodio más dramático ocurrió en la colonia La Aurora, en Teziutlán, donde un cerro colapsó y sepultó decenas de viviendas, dejando alrededor de 129 personas fallecidas únicamente en ese punto.

 

En todo el estado, el saldo alcanzó aproximadamente 350 personas muertas, cientos de desaparecidos y más de 30,000 damnificados, convirtiéndose en la peor tragedia provocada por lluvias en Puebla.

 

1996: el Alseseca se desborda. El 22 de julio de 1996 un aguacero torrencial provocó el desbordamiento del río Alseseca; al menos ocho personas murieron, siete de ellas en la ciudad de Puebla y una más en Acajete, además de tres desaparecidos y cuantiosos daños materiales. La corriente arrastró vehículos completos y afectó severamente diversas colonias asentadas cerca del cauce.

 

Autoridades y especialistas han señalado que uno de los principales desafíos es fortalecer la prevención mediante la actualización de los atlas municipales de riesgo, la vigilancia permanente de laderas inestables, obras de mitigación y la reubicación de familias asentadas en zonas de alto peligro.

 

Con el incremento en la intensidad de las lluvias asociado al cambio climático, Puebla enfrenta temporadas cada vez más riesgosas, donde la prevención y la respuesta oportuna pueden marcar la diferencia entre una emergencia y una tragedia.

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