Ver una final de futbol puede elevar el estrés fisiológico y la frecuencia cardíaca de los aficionados, incluso varias horas antes del inicio del partido. Un estudio publicado en Scientific Reports midió estos cambios con relojes inteligentes en seguidores de Arminia Bielefeld durante la final de la Copa de Alemania 2025.
La investigación analizó datos de 229 aficionados adultos durante aproximadamente 12 semanas. Los participantes compartieron registros de frecuencia cardíaca y niveles de estrés captados por dispositivos Garmin, mientras 194 aportaron datos el día de la final y 37 respondieron cuestionarios adicionales.
El partido evaluado se disputó el 24 de mayo de 2025 entre VfB Stuttgart y Arminia Bielefeld. Para el club de tercera división, la llegada a la final representó su primera participación en esa instancia del torneo, lo cual convirtió el encuentro en un caso de estudio sobre las reacciones fisiológicas de los aficionados ante partidos de alta tensión.
Los resultados mostraron un aumento significativo del estrés durante el día de la final. El nivel promedio fue de 44.2 puntos en una escala de 0 a 100, frente a 31.3 en días regulares, lo cual representó un incremento aproximado de 41%.
La frecuencia cardíaca también se elevó durante la jornada. Scientific Reports indicó que el promedio del día de la final llegó a 78.7 latidos por minuto y superó el intervalo de confianza calculado para días regulares, por lo cual el cambio fue estadísticamente significativo.
La reacción corporal comenzó antes del saque inicial. Los niveles de estrés se mantuvieron por arriba de los registros habituales desde las horas de vigilia, aumentaron después del mediodía y alcanzaron su punto máximo entre las 18:00 y las 20:00 horas, justo antes del inicio del partido.
El lugar donde se observa el partido también modificó la respuesta fisiológica. La Universidad de Bielefeld reportó que los aficionados en estadio registraron una frecuencia cardíaca promedio de 94 latidos por minuto, frente a 79 entre quienes vieron el juego por televisión y 74 en reuniones públicas.
Los goles generaron aumentos adicionales en el pulso. Después del primer gol de Arminia Bielefeld, los asistentes al estadio alcanzaron un promedio de 108 latidos por minuto, mientras la diferencia frente a televidentes llegó hasta 36%, de acuerdo con la universidad.
El consumo de alcohol apareció asociado con una mayor carga cardiovascular. Entre quienes reportaron haber bebido, la frecuencia cardíaca fue 5.3% más alta durante el partido y 11.7% superior después del primer gol de Arminia Bielefeld, según los datos difundidos por el equipo investigador.
La literatura previa ya había documentado riesgos cardiovasculares durante partidos de alta tensión. Un estudio publicado en The New England Journal of Medicine sobre el Mundial de 2006 evaluó eventos cardiovasculares en 4,279 pacientes en el área de Múnich y comparó los días de partidos de Alemania con periodos de control.
El estudio de Scientific Reports mantiene un alcance observacional y no evalúa riesgos médicos individuales. Sus datos muestran que una final de fútbol puede modificar el estrés y el ritmo cardíaco en los aficionados, con mayores registros en estadio, durante los goles y en contextos de consumo de alcohol.