Récords, escándalos y críticas: el oscuro recuento que dejó el Mundial 2026

Récords, escándalos y críticas: el oscuro recuento que dejó el Mundial 2026

Foto: Xinhua

El Mundial de la FIFA 2026 llegó a su fin con un balance contrastante, si bien el torneo rompió récords al convertirse en la primera Copa del Mundo con 48 selecciones y la primera organizada de manera conjunta por Estados Unidos, México y Canadá, también dejó una serie de controversias que trascendieron lo deportivo y colocaron a la FIFA en el centro de las críticas.

 

Problemas arbitrales, altos costos para los aficionados, tensiones migratorias, señalamientos de discriminación e incluso acusaciones de injerencia política marcaron una edición que será recordada tanto por el futbol como por las polémicas.

 

Uno de los temas más cuestionados fue el uso de la tecnología arbitral, la implementación del VAR y del sistema semiautomático de fuera de juego generó dudas sobre la transparencia de algunas decisiones. Un caso que provocó gran inconformidad fue la eliminación de Irán, luego de que se sancionara un fuera de juego milimétrico determinado por los sensores y la reconstrucción tridimensional del sistema.

 

 

La polémica aumentó porque durante la transmisión oficial no se mostraron todos los datos que respaldaban la decisión, lo que alimentó las críticas sobre la confianza en la tecnología.

 

Otro episodio que puso en duda el funcionamiento del VAR ocurrió durante el partido entre Inglaterra y Noruega; en esa jugada, las repeticiones mostraban que el balón aparentemente había golpeado el cable de la cámara aérea, conocida como spider cam, antes de ingresar a la portería.

 

 

Pese a ello, el gol fue validado por el cuerpo arbitral, lo que desató cuestionamientos sobre la correcta aplicación del reglamento y la actuación de los oficiales de video.

 

Las críticas también alcanzaron el manejo disciplinario de la FIFA; el entrenador de Egipto fue sancionado tras denunciar públicamente que el VAR se utilizaba de forma discrecional y que algunas selecciones recibían un trato distinto en las decisiones arbitrales.

 

Sus declaraciones reavivaron el debate sobre la imparcialidad del organismo rector del futbol.

 

A ello se sumó una de las controversias institucionales más fuertes del torneo, cuando el delantero estadounidense Folarin Balogun recibió una tarjeta roja directa que implicaba una suspensión automática para el siguiente encuentro; sin embargo, la sanción fue revocada de manera extraordinaria después de una resolución del comité disciplinario, decisión que, de acuerdo con diversos reportes, ocurrió tras una comunicación entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el titular de la FIFA, Gianni Infantino.

 

 

La medida provocó críticas de federaciones europeas y de la UEFA, que consideraron que se vulneró la autonomía deportiva del organismo.

 

En el ámbito social, la principal inconformidad estuvo relacionada con el costo de asistir a los partidos; la FIFA implementó un sistema de precios dinámicos que provocó que algunas entradas para la final alcanzaran hasta los 11,000 dólares.

 

La medida fue ampliamente criticada porque dejó fuera a miles de aficionados tradicionales y favoreció la venta de paquetes corporativos y de hospitalidad. Incluso autoridades estadounidenses abrieron investigaciones sobre los mecanismos de comercialización y reventa oficial de boletos.

 

 

Las condiciones climáticas también fueron motivo de discusión, debido a las altas temperaturas registradas en varias sedes, la FIFA estableció pausas obligatorias de hidratación en todos los encuentros.

 

Aunque el organismo aseguró que la medida respondía a criterios médicos, entrenadores, futbolistas y analistas señalaron que estas interrupciones rompían el ritmo del juego y se convertían en espacios adicionales para la transmisión de publicidad.

 

En materia política, el Mundial también estuvo marcado por las políticas migratorias de Estados Unidos. Uno de los casos más comentados fue el del árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, quien no pudo participar en el torneo después de que las autoridades estadounidenses le negaran la visa de ingreso.

 

Asimismo, la selección de Irán tuvo que establecer gran parte de su logística en territorio mexicano debido a las restricciones diplomáticas y únicamente cruzaba la frontera para disputar sus encuentros en Estados Unidos.

 

 

Otra polémica surgió con la selección de Haití. Diversas organizaciones denunciaron que las autoridades obligaron al equipo a retirar la bandera nacional de parte de su indumentaria oficial, argumentando normas relacionadas con el equipamiento deportivo; la decisión fue señalada por distintos sectores como un acto de discriminación hacia la representación caribeña.

 

Durante el torneo también hubo cuestionamientos por la respuesta de la FIFA ante denuncias de conductas discriminatorias. El asistente del VAR Shaun Evans fue señalado por hacer un gesto considerado supremacista durante un encuentro, y aunque el caso generó reacciones internacionales, el organismo decidió archivarlo al señalar que no había pruebas suficientes para imponer una sanción.

 

 

En México, la organización tampoco estuvo exenta de conflictos, la remodelación del Estadio Azteca provocó inconformidad entre vecinos y propietarios de palcos, quienes mantuvieron una disputa con la FIFA por el uso de esos espacios durante la Copa del Mundo.

 

Además, especialistas criticaron el impacto ambiental generado por un torneo que obligó a selecciones, aficionados y delegaciones a hacer constantes traslados entre tres países, incrementando significativamente la huella de carbono del evento.

 

Finalmente, la FIFA también enfrentó críticas por el manejo de los conflictos internacionales, mientras mantuvo el veto sobre la selección de Rusia, evitó aplicar medidas similares contra otras naciones involucradas en conflictos armados, situación que abrió nuevamente el debate sobre la influencia de factores geopolíticos en las decisiones del máximo organismo del futbol.

 

Con récords deportivos y comerciales, pero también con una larga lista de cuestionamientos, el Mundial de 2026 dejó un legado dividido; la edición que buscaba representar la expansión e inclusión del futbol terminó exhibiendo las tensiones entre el negocio, la política y el deporte, convirtiéndose en una de las Copas del Mundo más controvertidas de la historia reciente.

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