De los “acordeones” a la IA: así evoluciona la “ingeniería” para trampa en exámenes

De los “acordeones” a la IA: así evoluciona la “ingeniería” para trampa en exámenes

Foto: Magnific

La suspensión del proceso de inscripciones de la UNAM, tras detectar irregularidades en el examen de admisión en línea, puso sobre la mesa la "cultura de hacer trampa"; lo que antes se limitaba a copiar respuestas en un papel o mirar el examen del compañero, hoy incluye el uso de inteligencia artificial, dispositivos ocultos y hasta redes organizadas que ofrecen aprobar exámenes a cambio de dinero.

 

El caso cobró relevancia luego de que la UNAM cancelara alrededor más de 3,000 exámenes de admisión, equivalentes a cerca del 2% de las pruebas aplicadas, al detectar anomalías mediante sistemas de supervisión remota. 
 

Es un hecho que la digitalización de los exámenes ha transformado las estrategias utilizadas por algunos estudiantes; entre las prácticas más frecuentes detectadas por universidades y plataformas de supervisión se encuentran el uso de herramientas de inteligencia artificial, como ChatGPT o Gemini, para obtener respuestas en tiempo real; consultar información desde un segundo monitor, teléfono celular o tableta fuera del ángulo de la cámara; utilizar audífonos inalámbricos prácticamente invisibles para recibir ayuda de otra persona y contratar a terceros para responder el examen.

 

También se han identificado grupos en redes sociales donde se ofrecen "paquetes" para aprobar evaluaciones, además de tutoriales que enseñan cómo evadir los sistemas de vigilancia mediante programas que ocultan ventanas, duplican pantallas o alteran la supervisión de la cámara.

 

Especialistas en integridad académica coinciden en que la tecnología representa un arma de doble filo: por un lado, permitió ampliar el acceso a los exámenes en línea, reduciendo costos y eliminando barreras geográficas; sin embargo, también abrió nuevas oportunidades para cometer fraude académico.

 

Los sistemas de proctoring, que supervisan al estudiante mediante inteligencia artificial, monitorean movimientos, audio, video, pantalla e incluso patrones de comportamiento para detectar irregularidades. 
 

Diversos estudios indican que este tipo de vigilancia reduce considerablemente los intentos de hacer trampa, aunque no logra eliminarlos por completo.

 

En el caso de la UNAM, fueron precisamente los patrones de respuestas y calificaciones inusualmente altas los que activaron las alertas y derivaron en la revisión de miles de exámenes.
 

¿Hacer trampa está normalizado?

 

El caso también volvió a poner sobre la mesa un problema más profundo, la normalización del fraude académico; muchos estudiantes consideran que copiar ya no representa una falta ética grave, sino una estrategia para enfrentar la presión de ingresar a una universidad o mantener un buen promedio.

 

La competencia por espacios limitados en instituciones públicas, el miedo al fracaso, la presión familiar y la percepción de que "todos lo hacen" son algunos de los factores que alimentan este fenómeno.

 

En redes sociales incluso circularon mensajes y videos que promovían abiertamente el uso de herramientas para engañar durante el examen, lo que generó críticas de académicos, quienes advirtieron que estas prácticas terminan afectando no solo a las instituciones, sino también a la calidad de los futuros profesionistas.

 

Aunque el caso se originó en el proceso de admisión de la máxima casa de estudios del país, la problemática alcanza a universidades públicas y privadas de todo el mundo. Tras la pandemia, el crecimiento de las evaluaciones a distancia y la popularización de la inteligencia artificial modificaron la forma en que se entiende la integridad académica.

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