Morena, fiera acorralada

Morena, fiera acorralada

Morena está herida y también acorralada. Actúa de manera impredecible, agresiva y extrema. Al no tener una ruta de escape recurre al ataque directo, con una fuerza desproporcionada, ya que interpreta que esa es su única oportunidad de supervivencia.

 

Encarcela violenta e ilegalmente a opositores, como es el caso de Ernesto Ruffo Appel. O “revive” asuntos que parecían muertos, como los de Agronitrogenados y los hermanos Lozoya Austin.

 

Como en Nicaragua, expulsa sin juicio de extradición a criminales que antes fueron sus socios y aliados.

 

Inicia juicios de desafuero en contra alcaldes de un partido aún en vías de consolidación, como es el caso de un par de alcaldes de Movimiento Ciudadano, en Veracruz.

 

Y lo peor, manda a ejecutar a periodistas críticos de la corrupción, el nepotismo y el desgobierno que priva, lo que acaba de suceder en Oaxaca con el acribillamiento de Francisco Alejandro Leya.

 

Sangrando por la herida que le infligió el gobierno estadounidense al evidenciar internacionalmente la alianza que Andrés Manuel López Obrador pactó –y Claudia Sheinbaum continúa ejecutando-- con la delincuencia organizada, del cual la solicitud de detención urgente con fines de extradición de Rubén Rocha y secuaces es apenas la punta de la estaca que le ha sido clavada, Morena canaliza todo su terror con respuestas injustas, desproporcionadas, pero sobre todo violentas.

 

Hincha el discurso nacionalista, gruñe bestialmente, con el objetivo de parecer más letal. Desata su furia ciega. Pierde la cautela típica de la actividad política, ignorando las tácticas de defensa habituales para abalanzarse de forma sostenida.

 

Pero sigue sangrando. Son muchos ya quienes, decepcionados por los resultados de los pésimos dos gobiernos del reinecito de Cuarta… abandonan las filas morenistas, porque ya se percataron de que ahí mienten, roban y hasta se traicionan a sí mismos.

 

La escasez de recursos públicos, porque fueron dilapidados por AMLO durante su primer sexenio en el poder, hace todavía más complicada la gestión de su “corcholata” --¿o tapadera?--, quien carece de los atributos necesarios para sacar al país de la barranca.

 

La bestia guinda, acorralada y herida, está en una situación límite. Sin opciones financieras, legales o sociales. Por eso ha adoptado esta postura altamente combativa y reaccionaria, priorizando defenderse a toda costa sin medir las consecuencias a largo plazo.

 

El problema es la “tapadera”

 

Todas las flamas de esta que también es una “quemazón” llegan a Palacio Nacional.

 

Y es la inquilina de AMLO en la sede del Poder Ejecutivo Federal quien, al intenso calor de los acontecimientos, ya sufre un síndrome parecido al de las ollas exprés a punto de explotar, debido a la acumulación excesiva de problemas. Sobre todo porque los mecanismos de liberación le fallan. No hay quien verdaderamente la apoye. Sus consejeros le temen y actúan como meros “yeswoman”, lo que erróneamente la hace creer que es infalible. O hasta la obstaculizan, le tienden trampas, la ridiculizan. Y a doña Claudia el vapor se le sube a la “cabeza fría”.

 

Ocurre principalmente porque la mayoría de las válvulas están obstruidas por leales a AMLO y no a ella. Si, como en las ollas exprés, se acumulan restos de cocciones anteriores, ya podridas o resecas, la “tapadera” suele salir disparada al aire, tras una explosión de ira.

 

Y sobrevendrá, porque Sheinbaum ya no sabe que otro estropicio hacer con el Estado, no sabe ni qué pasa, y eso es lo que le pasa. No están bien aprendidas las primeras lecciones de la historia, ni las primeras letras del funcionamiento del poder, ni la esencia de lo que es el mando. El mundo la observa perplejo, desconcertado.

 

Atolondrada, como pollo sin cabeza, la señora vaga desde el supuesto poder comunicativo de las mentiñeras, normalmente perdida en los montes de Úbeda.

 

Y los fines de semana, cuando ya no puede esquivar los grandes problemas que ella misma ha generado, monta en sus caravanas blindadas a recorrer los pueblos más lejanos, en intentos frustrados de acercamiento popular, de esos que dan pasto a las empresas encuestadoras contratadas para dar vuelo a sus rankings de popularidad y asegurar que su clienta recurrente es la más aplaudida, la más adorada, la segunda más grande entre todos los líderes del mundo conocido. De vómito, no sólo de escándalo.

 

Por ello, la “tapadera” vuela, se vuela, ya está volando.

 

Indicios

 

Por si fuera poco, Morena va a implosionar. Enfrenta una severa crisis interna caracterizada por la fractura de su unidad, la ambición por el poder y el incumplimiento de la ley. Disputas regionales. Luchas encarnizadas entre grupos internos por el control de candidaturas y gubernaturas en juego en 17 estados del país. La inestabilidad más evidente se observa en entidades con fuertes problemas de violencia e intereses delictivos, como Michoacán, Guerrero, y Sinaloa. La imposición de dirigencias locales no ayuda y sí mina al llamado Movimiento. * * * Por hoy es todo. Agradezco que haya leído este Índice Político y, como siempre, le deseo ¡buenas gracias y muchos, muchos días!

 

 

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