Regreso a clases: ¿nervios normales o ansiedad? Estas son las señales de alerta

Regreso a clases: ¿nervios normales o ansiedad? Estas son las señales de alerta

Foto: Magnific

Con el regreso a las aulas no solo vuelven los uniformes, los útiles y las tareas. Para algunos niños también regresan los miedos, las preocupaciones y los malestares físicos, y aunque cierto nerviosismo durante los primeros días del ciclo escolar es normal, cuando la preocupación se vuelve constante, excesiva y comienza a interferir con la vida cotidiana puede tratarse de un problema de salud mental.

 

Uno de los trastornos que puede presentarse durante la infancia es el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG), caracterizado por una preocupación excesiva y difícil de controlar sobre diferentes aspectos de la vida, como la escuela, el desempeño deportivo, la salud, la seguridad de la familia, cometer errores o lo que pueda ocurrir en el futuro.

 

A diferencia de una fobia, en la que el temor se concentra en un objeto o situación específica, en el TAG las preocupaciones pueden pasar de un tema a otro.

 

¿Cómo se manifiesta en los niños?

 

Los menores no siempre tienen la capacidad de identificar o explicar que están experimentando ansiedad, por ello, el problema puede expresarse mediante cambios de comportamiento, dificultades escolares o síntomas físicos.

 

Entre las señales emocionales y cognitivas están la preocupación constante por las calificaciones, exámenes o actividades escolares; miedo excesivo a equivocarse; perfeccionismo; dificultad para concentrarse; irritabilidad; inquietud y una necesidad frecuente de recibir tranquilidad de los adultos.

 

También pueden presentar una expectativa permanente de que ocurrirá algo malo o sentirse constantemente “en alerta”.

 

En los niños, además, la ansiedad puede manifestarse físicamente: dolores de estómago, náuseas, dolores de cabeza, tensión muscular, cansancio, sudoración y problemas para dormir son algunas de las señales que pueden aparecer, también pueden registrarse cambios en el apetito.

 

Uno de los aspectos que puede dificultar la identificación del TAG es que los menores pueden no decir “estoy ansioso”, sino expresar que les duele el estómago antes de ir a la escuela, que tienen dolor de cabeza o que no pueden dormir.

 

En algunos casos también buscan constantemente la cercanía de sus padres, evitan actividades nuevas, se niegan a llevar a cabo tareas que consideran difíciles o reaccionan con enojo y rabietas ante situaciones que les generan incertidumbre.

 

El regreso a clases puede convertirse en un factor que desencadene o agrave estas preocupaciones, debido al cambio de rutina, nuevos profesores y compañeros, exigencias académicas, actividades extracurriculares o presión por obtener buenos resultados.

 

¿Cuándo deja de ser algo normal?

 

Sentir nervios durante los primeros días de clases no significa necesariamente que un niño tenga un trastorno de ansiedad, la adaptación a una nueva rutina puede provocar temporalmente preocupación, miedo o incluso algunos síntomas físicos.

 

La diferencia está en la intensidad, duración y repercusión de esas emociones.

 

De acuerdo con los criterios clínicos utilizados para diagnosticar el TAG, la preocupación debe presentarse durante un periodo prolongado de al menos seis meses y provocar un malestar significativo o interferir con la vida social, familiar o escolar.

 

Por ello, las familias deben prestar atención cuando las manifestaciones persisten, aumentan con el paso de los días, afectan el sueño o la alimentación, provocan ausencias escolares o impiden que el menor lleve a cabo actividades que antes disfrutaba.

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