El llamado turismo de maternidad o turismo de parto vuelve al centro del debate migratorio en Estados Unidos, luego de que el gobierno de Donald Trump endureciera las medidas contra mujeres extranjeras que ingresan al país con el propósito principal de dar a luz y obtener la ciudadanía estadounidense para sus hijos.
El concepto se refiere a la práctica de viajar temporalmente a otro país para que un bebé nazca en su territorio y pueda adquirir la nacionalidad por el principio de jus soli, es decir, el derecho a la ciudadanía por nacimiento en el territorio.
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En Estados Unidos, esta posibilidad está vinculada con la XIV Enmienda de la Constitución, que reconoce como ciudadanos a las personas nacidas en territorio estadounidense y sujetas a su jurisdicción, con excepciones limitadas, como los hijos de diplomáticos extranjeros.
El nacimiento de un menor en Estados Unidos no constituye por sí mismo una conducta ilegal, el problema migratorio aparece cuando una persona utiliza una visa de visitante para ingresar al país teniendo como propósito principal el parto y la obtención de la ciudadanía para su hijo, especialmente si oculta esa intención ante las autoridades.
El fenómeno ha generado incluso negocios especializados conocidos como “hoteles de maternidad”, que ofrecen alojamiento, traslados, atención médica y asesoría para mujeres extranjeras próximas a dar a luz; algunas estimaciones independientes calculan que en Estados Unidos ocurren decenas de miles de nacimientos al año relacionados con este fenómeno, aunque no hay un registro oficial que permita determinar con precisión cuántos casos corresponden específicamente a turismo de maternidad.
Desde 2020, el Departamento de Estado estadounidense estableció criterios más estrictos para las visas de visitante cuando existen indicios de que una mujer pretende viajar principalmente para dar a luz y obtener la ciudadanía para su hijo.
En agosto de 2026, la administración de Donald Trump reforzó esta política mediante la orden ejecutiva denominada Ending Birth Tourism, que instruye a las autoridades migratorias y consulares a combatir el ingreso de extranjeros cuyo objetivo sea utilizar una visa temporal para hacer turismo de maternidad.
Las medidas contemplan un mayor escrutinio durante la solicitud de visas y en los puntos de entrada, además de acciones contra quienes faciliten este tipo de viajes.
Sin embargo, esto no significa que Estados Unidos haya prohibido de manera absoluta la entrada de mujeres embarazadas; una extranjera puede viajar durante el embarazo por turismo, visita familiar u otras razones legítimas, siempre que cumpla con los requisitos migratorios, pueda acreditar el propósito de su viaje y tenga capacidad para cubrir sus gastos.
¿Dónde se practica más?
Estados Unidos ha sido históricamente uno de los principales destinos debido al reconocimiento de la ciudadanía por nacimiento; entre los países de origen de las mujeres que han recurrido a esta práctica se encuentran China, Rusia, Nigeria y Turquía.
Canadá también resulta atractivo porque mantiene un principio amplio de ciudadanía por nacimiento.
En América Latina, países como México, Argentina y Brasil también cuentan con sistemas de nacionalidad por nacimiento en territorio, por lo que se han convertido en destinos de interés para algunas familias extranjeras, particularmente cuando buscan alternativas con costos o requisitos diferentes a los de Estados Unidos.
¿Un bebé nacido en México obtiene la nacionalidad mexicana?
México reconoce ampliamente el principio de jus soli; el artículo 30, apartado A, fracción I, de la Constitución establece que son mexicanos por nacimiento: “Los que nazcan en territorio de la República, sea cual fuere la nacionalidad de sus padres”.
Por lo tanto, un bebé nacido en territorio mexicano adquiere la nacionalidad mexicana por nacimiento, independientemente de la nacionalidad o situación migratoria de sus padres, con las excepciones constitucionales aplicables, como determinados casos relacionados con inmunidad diplomática.
Además, el vínculo con un hijo mexicano puede generar determinadas vías para que sus padres regularicen posteriormente su situación migratoria en el país, aunque esto no significa que la nacionalidad del menor otorgue automáticamente la residencia a los padres.