A 335 años luz, un planeta con agua sorprende con un año de apenas 14 horas

A 335 años luz, un planeta con agua sorprende con un año de apenas 14 horas

Foto: Magnific

Hay mundos que sorprenden por su tamaño y otros por sus temperaturas, pero HD 176071 b reúne varias rarezas difíciles de encontrar juntas. A unos 335 años luz de la Tierra, este planeta completa una vuelta alrededor de su estrella en apenas 14 horas.

 

Su radio equivale aproximadamente a 2,5 veces el terrestre y su masa ronda 8,5 veces la de nuestro planeta. Esa combinación llevó a los investigadores a estimar que cerca de la mitad de su composición podría corresponder a agua.

 

De todas maneras, no sería un océano semejante a los terrestres, porque allí dominan temperaturas elevadas, presiones extremas y una irradiación estelar constante. Bajo esas condiciones, el agua podría encontrarse como vapor caliente o en estados comprimidos dentro del planeta.

 

La sorpresa aumenta por su ubicación dentro del llamado desierto neptuniano, una región donde escasean mundos de tamaño similar en órbitas extremadamente cercanas. Los astrónomos consideran que la radiación suele expulsar hidrógeno y helio, reduciendo estos planetas o dejando expuestos núcleos más densos.

 

HD 176071 b parece apartarse parcialmente de ese patrón, pues conserva indicios de una atmósfera activa pese al ambiente hostil que soporta. Esa resistencia convierte al planeta en una oportunidad para estudiar cómo algunos mundos mantienen materiales volátiles bajo condiciones extremas.

 

Una atmósfera que podría estar cambiando

 

Diversas observaciones realizadas por el telescopio espacial Kepler y el Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito, conocido como TESS, mostraron diferencias separadas por seis años. Las variaciones aparecen en la luz reflejada por el planeta y podrían relacionarse con nubes densas y brillantes.

 

Los modelos plantean que esas nubes podrían desplazarse, cambiar de extensión o modificar su composición en las regiones relativamente más frías. La interpretación todavía es provisional, porque las mediciones de TESS presentan más ruido y contaminación que los registros anteriores de Kepler.

 

Aun con esa cautela, encontrar señales compatibles con una atmósfera cambiante resulta llamativo en un planeta sometido permanentemente a radiación intensa. Su cercanía con la estrella también podría mantenerlo en rotación síncrona, con el mismo hemisferio orientado siempre hacia ella.

 

Una cara recibiría iluminación permanente mientras la otra permanecería en oscuridad continua, generando un contraste térmico considerable. Esa diferencia podría favorecer una circulación atmosférica intensa y modificar la distribución del calor y las nubes.

 

Otro aspecto excepcional está en la manera como fue detectado, porque HD 176071 b nunca cruza delante de su estrella desde nuestra perspectiva. Esa geometría impide utilizar el método de tránsito, una de las técnicas más empleadas para descubrir planetas fuera del Sistema Solar.

 

En su lugar, los investigadores analizaron pequeñas variaciones periódicas en la luz reflejada durante cada órbita. Cuando una mayor parte del hemisferio iluminado apunta hacia la Tierra, la señal aumenta, mientras disminuye cuando predomina el lado oscuro.

 

Una órbita que podría cambiar su destino

 

La extrema cercanía con su estrella genera fuerzas de marea capaces de deformar el planeta y modificar lentamente su trayectoria. Estas fuerzas aparecen por las diferencias de gravedad entre las regiones más cercanas y más alejadas del astro.

 

Mientras más pase el tiempo, ese intercambio puede extraer energía orbital y provocar que HD 176071 b se desplace progresivamente hacia su estrella. Los modelos indican que, si la migración continúa durante millones de años, la distancia entre ambos cuerpos podría reducirse considerablemente.

 

En ese escenario, el planeta terminaría acercándose lo suficiente como para ser absorbido por la estrella que actualmente orbita. Su posible final convierte al sistema en una oportunidad para observar procesos que normalmente ocurren en escalas temporales difíciles de reconstruir.

 

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