Volkswagen, la empresa automotriz más importante del estado de Puebla anunció un drástico recorte de personal debido al cierre de un turno completo de la producción de Jetta y Tiguan. Hasta el momento recibieron su finiquito 611 trabajadores y 175 han aceptado un retiro voluntario. Este ajuste se suma al recorte que la empresa hizo el año pasado cuando despidió a más de mil trabajadores y sería el mayor desde la crisis de 2009 y el conflicto de 1992. El caso de México no es excepcional, VW planea recortar 100 mil puestos de trabajo en todo el mundo ¿Qué está pasando?
La crisis de 2009 ha sido la mayor crisis en la historia del capitalismo por su profundidad y amplitud, incluso mayor a la gran depresión de 1929. En ese momento la industria automotriz mundial tuvo un declive generalizado: las gigantes Ford, Chevrolet y Chrysler se declararon en quiebra y el gobierno de Barack Obama tuvo que rescatarlas con dinero público por ser empresas emblemáticas de Estados Unidos. Esa crisis se originó en el mercado de deuda, particularmente el hipotecario; en años previos el precio de las propiedades se incrementó desmesuradamente en un boom inmobiliario que motivó que muchas personas adquirieran hipotecas altísimas esperando retornos de inversión igualmente altos, sin embargo, la burbuja explotó, los precios cayeron y las hipotecas se volvieron impagables, la morosidad y la falta de liquidez provocaron una crisis que rápidamente se contagió a todo el mundo.
¿Por qué Obama rescata a la industria automotriz? Porque ha sido el motor y símbolo del capitalismo del siglo XX. La industria moderna y la Administración científica se concibieron en el piso de las empresas automotrices, por ello el modelo dominante de gestión se conoció como “fordista” en alusión al que se aplicó en Ford Motor Company. La producción en masa y estandarizada que propuso el fordismo para la organización empresarial junto con el modelo de demanda agregada del keynesianismo fueron la dupla que salvó a Estados Unidos de la recesión de 1929 y lo llevaron a la época dorada (1940-1973).
Una nueva crisis afectó al mundo en 1973, en esa ocasión la reconfiguración económica y organizacional provino nuevamente de la industria automotriz, esta vez de Toyota, que contrario a Ford, propuso una producción especializada y esbelta (lean production) con un sistema de proveedores tipo clúster que garantizaban la entrega justo a tiempo y con ello se evita el costo de los inventarios. Este modelo fue probado desde la posguerra y permitió a Japón su recuperación económica, en los años setenta, esta forma de producir era más compatible con el neoliberalismo que igualmente exigía un gobierno-lean (adelgazar la burocracia y no intervenir en los mercados).
Actualmente el mundo atraviesa una fase recesiva (bajo crecimiento económico), destacan los casos de Canadá, Chile, Japón y Alemania como los más severos. Se considera que un país está en recesión cuando tiene dos trimestres consecutivos con resultados negativos y aunque Estados Unidos no ha presentado estos indicadores, muestra tasas de crecimiento de apenas 1.5% y una enorme presión fiscal por el tamaño de su deuda pública que rebasó el techo de los 40 billones de dólares. Esta vez la crisis económica tiene orígenes múltiples: la guerra Rusia-Ucrania elevó la inflación mundial, particularmente el rubro de alimentos y energéticos, Europa sancionó a Rusia y le bloqueó el comercio mundial, sin embargo, Europa no pudo suplir la dependencia que tenía con el gas y el petróleo ruso y esto le ha causado un daño profundo.
La situación de Alemania es deprimente, los alemanes se empobrecen rápidamente y se vive un proceso de desindustrialización, las empresas están abandonando al país porque no es rentable seguir produciendo. VW, por ejemplo, de los 100 mil empleos que recortará, 50 mil serán de alemanes. El caso es comparable con lo que pasó al terminar la primera guerra mundial, la población en su desesperación acaba de votar masivamente a la ultraderecha (nazi) otra vez. Mientras las condiciones bélicas siguen aumentando internacionalmente, el escenario podría prepararse para una guerra de recuperación económica, a las que suele recurrir el capitalismo.
Esta situación ha metido presión en nuestra economía y de no ser por el dinamismo del mercado interno México habría caído en recesión, igual que Canadá. La siguiente gráfica muestra las ventas de vehículos en nuestro país. Las agencias automotrices han tenido el mejor semestre en la historia, más de un millón de autos vendidos, este crecimiento no lo tuvo ni Estados Unidos.

Elaborado con datos de INEGI, 2026
Entonces, estamos demostrando con números que el recorte de personal de VW en Puebla es parte de una estrategia mundial. No es a causa de las políticas del gobierno federal, ni estatal, tampoco es culpa del sindicato, ni de los trabajadores, como lo han expresado infundadamente las voces de derecha. Por tanto, no es concebible que las consecuencias las paguen los trabajadores, ninguna empresa debe mantenerse a costa de precarizar el empleo y es reprobable que el sindicato aliente a sus agremiados a no denunciar los despidos. Los trabajadores deben saber que las condiciones mundiales tienen más probabilidad de empeorar y sería irresponsable promover falsas esperanzas de recontratación. Desde la universidad debemos acompañar a la clase obrera a defender sus derechos, explicar con paciencia lo que pasa y proponer alternativas: veamos como lo están haciendo los chinos.
*Profesor-Investigador Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo
Miembro del Sistema Nacional de Investigadores e Investigadoras
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