Un grupo de investigadores de Dinamarca encontró en la naturaleza 12 enzimas capaces de ayudar a descomponer poliuretano y nailon, dos materiales muy utilizados en productos cotidianos y que resultan difíciles de reciclar. Las muestras fueron tomadas de lugares tan distintos como un vertedero en Kenia, un zoológico tropical, el intestino de larvas y un montón de compost.
El hallazgo fue realizado por científicos de la Universidad de Aarhus y del Instituto Tecnológico Danés. Su objetivo fue buscar microorganismos que ya hubieran desarrollado, de manera natural, la capacidad de atacar materiales parecidos al plástico.
Entre todas las muestras, la más prometedora apareció en algo mucho más común de lo esperado: un montón de compost.
El compost dio la pista más prometedora
La enzima que más llamó la atención de los investigadores fue llamada CC PUR1. Proviene de una bacteria encontrada en compost y mostró capacidad para degradar poliuretano y, en determinadas condiciones, otros materiales relacionados.
El poliuretano está presente en productos como colchones, suelas de zapatos y aislamientos. El nailon, por su parte, se utiliza en ropa, bolsas, cuerdas, automóviles y redes de pesca.
Ambos materiales suelen ser complicados de reciclar porque están diseñados para ser resistentes y duraderos.
"Una de las ventajas reales de las enzimas es que funcionan en condiciones suaves, es decir, a temperaturas y presiones más bajas que las que se utilizan en la mayoría de las tecnologías de reciclaje actuales", explicó Rosie Graham, investigadora postdoctoral involucrada en el estudio.
Así encontraron bacterias capaces de atacar plástico
Los científicos recolectaron millones de bacterias y las llevaron al laboratorio para identificar cuáles podían reaccionar frente a moléculas parecidas a las que forman el poliuretano y el nailon.
El método permitió detectar rápidamente a las bacterias que mostraban actividad útil. A partir de ahí, los investigadores aislaron las enzimas responsables y las probaron con materiales cada vez más cercanos a productos reales.
"Fue como un cohete de tres etapas, donde fuimos reduciendo gradualmente las opciones", explicó Malthe Kjær Bendtsen, coautor del estudio.
El proceso terminó con 29 bacterias capaces de degradar plástico y 12 enzimas con distinto nivel de efectividad.
Todavía no es una solución lista para la industria
Aunque el resultado abre una nueva posibilidad para el reciclaje, los propios investigadores reconocen que todavía falta mucho trabajo.
En tres días, la enzima CC PUR1 logró degradar menos de 1% de una muestra de espuma de poliuretano utilizada en colchones. Después, una versión modificada de esa misma enzima consiguió descomponer alrededor de 1.4% del poliuretano presente en la suela de un zapato.
Esto significa que todavía no existe una solución lista para procesar toneladas de residuos, pero sí una base que puede seguir mejorándose.
Los investigadores también consideran que en el futuro estas enzimas podrían combinarse con procesos mecánicos o químicos para hacer más fácil la degradación del plástico.
El objetivo: recuperar materiales en lugar de desecharlos
La meta final es encontrar formas de separar el poliuretano y el nailon en componentes que puedan volver a utilizarse, reduciendo la necesidad de producir nuevos materiales a partir de petróleo.
Actualmente, una parte importante de estos residuos termina incinerada o en vertederos.
El hallazgo no resuelve todavía el problema del reciclaje de poliuretano y nailon, pero demuestra que la naturaleza puede ofrecer herramientas útiles para desarrollar procesos más eficientes. El siguiente paso será mejorar estas enzimas y comprobar si pueden trabajar con mayor velocidad y en cantidades suficientes para aplicaciones industriales.