Este 23 de septiembre se conmemora el Día Internacional de las Lenguas de Señas, una fecha que busca visibilizar los derechos de las personas sordas y la importancia de garantizar su acceso a la comunicación en todos los ámbitos de la vida.
En México, la Lengua de Señas Mexicana (LSM) es reconocida como lengua nacional desde 2005; sin embargo, entre su presencia cada vez más frecuente en actos públicos, noticieros y espectáculos, y su utilización cotidiana, todavía hay una brecha.
Es cada vez más común observar a intérpretes de LSM durante transmisiones de actos de gobierno, conferencias de prensa o programas de televisión, incluso algunos artistas incorporan intérpretes durante sus conciertos para que las personas sordas puedan seguir sus presentaciones.
Pero fuera de los escenarios la realidad puede ser muy distinta: acudir a un hospital, hacer un trámite, presentar una denuncia o solicitar atención en una oficina pública puede convertirse en un problema de comunicación.
Una de las principales dificultades es la falta de intérpretes de manera permanente o bajo demanda en instituciones donde la comunicación resulta fundamental; en hospitales y clínicas, por ejemplo, una persona sorda puede terminar dependiendo de un familiar para explicar sus síntomas, conocer un diagnóstico o entender las indicaciones de un médico.
También puede recurrir a la escritura o a la lectura de labios, aunque estos mecanismos no siempre permiten una comunicación completa y, en determinados casos, pueden comprometer la privacidad del paciente.
En Puebla, se han hecho acciones para avanzar en esta materia: el Instituto de la Discapacidad del Estado de Puebla (INDEP), y dicen que en el IMSS Puebla, han llevado a cabo capacitaciones en Lengua de Señas Mexicana dirigidas a personal médico y administrativo.
También se han impulsado actividades de sensibilización en unidades hospitalarias; sin embargo, este tipo de esfuerzos no necesariamente significa que exista un intérprete disponible permanentemente en cada clínica u hospital para atender a una persona sorda cuando lo requiera.
La situación también alcanza al ámbito de la justicia, pues la Fiscalía General del Estado de Puebla contempla especialistas e intérpretes para facilitar la atención de personas que requieren comunicación en lengua de señas, mientras que programas de atención ciudadana han incorporado este recurso.
El Congreso del Estado, por su parte, cuenta con interpretación en LSM durante sus sesiones, el reto está en que estos mecanismos no se limiten a determinados actos, oficinas o programas, sino que puedan garantizarse de manera efectiva cuando una persona sorda necesita hacer un trámite, denunciar un delito o buscar de un servicio público.
Las barreras tampoco son únicamente la ausencia de un intérprete, la LSM cuenta con una gramática y estructura propias, por lo que no puede considerarse simplemente una traducción palabra por palabra del español.
Para algunas personas sordas, especialmente quienes tuvieron poco acceso temprano a la lengua de señas, la comunicación escrita tampoco representa una solución suficiente.
A ello se suman las barreras actitudinales, por lo que todavía pueden presentarse situaciones en las que el servidor público, médico o trabajador de una institución se dirige primero al acompañante de la persona sorda en lugar de hablar directamente con ella.
Esta práctica puede afectar su autonomía y reforzar la percepción equivocada de que la sordera implica una menor capacidad para tomar decisiones o comprender información.
Una comunicación deficiente puede provocar que una persona no comprenda plenamente un diagnóstico, un tratamiento, un consentimiento, una declaración o los pasos necesarios para iniciar un procedimiento.
La presencia de un intérprete en una transmisión televisiva hace visible la LSM, pero la inclusión se mide también cuando una persona sorda puede entrar sola a un hospital, hacer un trámite, solicitar información o presentar una denuncia y recibir atención directamente, sin depender de la disponibilidad de un familiar o de la buena voluntad de un funcionario.