Clima, urbanización y mosquitos explican las distintas trayectorias de malaria y dengue

Clima, urbanización y mosquitos explican las distintas trayectorias de malaria y dengue

Foto: Sergio F Cara

El cambio climático, la urbanización y las intervenciones sanitarias interactúan en la transmisión de malaria y dengue, dos enfermedades que han seguido trayectorias diferentes pese a compartir la influencia de las condiciones ambientales. Un estudio de investigadores de la Universidad de Monash, publicado en Science Advances, examinó factores ecológicos, epidemiológicos y socioeconómicos relacionados con ambas enfermedades.

 

El aumento de las temperaturas y las alteraciones en los patrones de lluvia amplían las zonas con condiciones climáticas donde pueden proliferar las poblaciones de mosquitos Anopheles y Aedes, transmisores de malaria y dengue, respectivamente. Sin embargo, los investigadores advierten que estas relaciones son complejas: no son lineales, presentan efectos estacionales y muestran una considerable variabilidad local.

 

Esa complejidad ayuda a entender una aparente contradicción. Durante el último siglo, caracterizado por un proceso de calentamiento, las tasas de malaria disminuyeron mientras las de dengue aumentaron, señaló Toby Cumming, investigador de la Iniciativa de Salud y Clima de la Escuela de Salud Pública y Medicina Preventiva de Monash.

 

Los factores no climáticos permiten explicar parte de esta diferencia. Las intervenciones para controlar mosquitos y las terapias farmacológicas contribuyeron a reducir la transmisión de la malaria. En contraste, la creciente urbanización ha favorecido a los mosquitos Aedes y, con ello, la propagación del dengue, para el cual no existen tratamientos disponibles.

 

Aunque la malaria presenta una tendencia descendente a largo plazo, el estudio señala que su incidencia mundial aumentó 8.5% durante la última década. Este repunte y el rápido incremento de los casos de dengue llevan a los investigadores a plantear la necesidad de intensificar las medidas de prevención y control.

 

Entre las nuevas intervenciones preventivas contra el dengue se encuentran vacunas y estrategias innovadoras de control de vectores. Una de ellas consiste en introducir la bacteria Wolbachia en poblaciones de mosquitos Aedes para reducir su capacidad de transmitir el virus del dengue, estrategia desarrollada por el Programa Mundial contra el Mosquito.

 

El estudio sostiene que enfrentar estas enfermedades requiere combinar diferentes respuestas. Además del control de vectores y la vacunación, los investigadores incluyen la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero para limitar el calentamiento global entre las medidas necesarias frente a la creciente carga de enfermedades transmitidas por mosquitos.

 

A escala mundial se registran cerca de 300 millones de casos de malaria y casi 400 millones de infecciones de dengue cada año. Para los investigadores, estas cifras y las diferentes trayectorias observadas muestran la necesidad de considerar conjuntamente los factores climáticos y no climáticos al diseñar respuestas de salud pública.

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