¿Qué está pasando en Haití?

¿Qué está pasando en Haití?

Ayer, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ordenó una operación militar para rescatar a 4 soldados salvadoreños que fueron secuestrados por las bandas del crimen organizado en Haití. Los ataques ya causaron las primeras bajas y la advertencia de Bukele es que la intensidad aumentará si no se libera a los soldados. Es la primera vez que un país latinoamericano incursiona militarmente en Haití ¿Cuáles son los panoramas para este conflicto? 

 

Haití, el país más pobre del continente, se ubica en el Caribe, comparte el territorio de la isla con República Dominicana. Hoy es el ejemplo de lo que en teoría de Ciencia Política se llamaría “estado colapsado”, un grado mayor al “estado fallido”, porque tiene las siguientes características:  

 

a) Pérdida de control estatal, actualmente Haití tiene un gobierno provisional que no se basa en la constitución porque no se han podido convocar a elecciones desde hace 10 años; las instituciones públicas funcionan a partir de decretos simbólicos porque no tienen forma de cumplirlos, de forma que actualmente servicios públicos como salud y educación no están funcionando;  

 

b) inexistencia de legitimidad, el estado no ejerce ningún tipo de autoridad sino es por la fuerza limitada que tiene, aún así, un 90% de la capital es controlada por pandillas, se calcula que al menos la mitad del resto de las comunidades también son controladas por pandillas;  

 

c) incapacidad para atender a la población, al no haber acción política, la infraestructura pública se ha deteriorado; más de la mitad de la población ya no cuenta con energía eléctrica y un 60% carece de agua potable en sus hogares, 6 millones de habitantes padecen hambruna y el 80% tiene algún nivel de inseguridad alimentaria;  

 

d) dependencia externa total, la economía está destruida, no hay nivel productivo: entre el 20 y 30% de los recursos proviene de remesas de haitianos en el extranjero, un 40% de las ayudas internacionales a través de la ONU y solo el resto de las actividades de sobrevivencia. 

 

En este panorama, pocos creerían que Haití fue la colonia más rica de Las Antillas, era la principal exportadora de azúcar y café a Europa bajo un brutal sistema de explotación esclava. En 1804, antes que nuestro país, se declaró independiente retando y ridiculizando al ejército francés de Napoleón. Haití fue el primer país independiente negro en abolir la esclavitud en el mundo, ese fue su pecado original. 

 

En una época en que la economía estaba basada en esclavismo, Haití representaba un peligro para la estabilidad mundial, por lo que bloquearon al país, impidiendo su comercio internacional, de forma que Haití quedó aislado. En 1825 Francia exigió un pago compensatorio de 150 millones de francos-oro para reconocer la independencia, los haitianos tuvieron que pagar con un préstamo que los propios bancos franceses les hicieron y que terminaron de liquidar hasta 1947. Se estima que en total pagaron unos 115 mil millones de dólares, es decir, mientras Paris florecía lo hacía a costa del dinero que le cobraba injustamente a los haitianos. 

 

Estados Unidos reconoció la independencia de Haití hasta 1862, cuando el capitalismo estaba haciendo inviable la esclavitud en los estados del noreste yanqui. Poco después, invadió la isla y mantuvo una ocupación de 1915 a 1934, durante ese tiempo, los propios marines reescribieron la constitución y desmantelaron el estado moderno que se estaba construyendo: permitieron que extranjeros fueran propietarios de la tierra, controlaron las aduanas y con ello financiaron la construcción del modelo de bienestar estadounidense después de la crisis de 1929. Abandonaron la isla cuando los costos de ocupación eran mayores a sus beneficios y prepararon las condiciones para establecer gobiernos títeres, como el de Francois y Jean Claude Duvalier (papa Doc y baby Doc) que bajo una dictadura gobernaron hasta 1986 con la complicidad de franceses y norteamericanos. 

 

El país terminó saqueado, expoliado por completo, sumido en la peor de las pobrezas y en donde la única salida para la población es la violencia y el crimen organizado. Existen al menos 4 grupos principales de pandillas que se reparten el territorio, que se financian de la extorsión de la población, del mercado negro y el narcotráfico; tienen un armamento superior al de las fuerzas estatales que adquieren en Florida, Estados Unidos. ¡qué coincidencias! 

 

Desde hace 10 años no hay un gobierno estable en Haití y se ha tenido que recurrir a juntas, comisiones o gobiernos provisionales apoyados por fuerzas de paz de la ONU y la Cruz Roja, así como de ejércitos de otros países que otorgan asistencia técnica, entre ellos El Salvador que, según registros oficiales, actualmente tiene 76 efectivos en la isla, de ellos 4 fueron secuestrados por pandillas para pedir rescate a sus familias. La respuesta de Bukele ha sido el enfrentamiento militar con la anuencia del gobierno local. No obstante, las consecuencias podrían ser desastrosas, ¡aún más! 

 

Hasta ahora la estrategia de desactivación de las pandillas fue pacífica y ha permitido, al menos, que trabajen grupos de voluntarios para llevar alimentos y servicios de salud a la población. Esta escalada militar podría desencadenar una guerrilla urbana donde ni Haití, ni El Salvador, tendrían capacidad de enfrentar por la superioridad del armamento de las pandillas, sus capacidades de logística, así como el reclutamiento constante de personal, que por miedo o sumisión se unen a las bandas criminales. Los daños colaterales como la muerte de civiles o la agudización de la hambruna podrían crecer exponencialmente, incluso se pone en riesgo el próximo proceso electoral. 

 

Haití lleva siglos ahogado, pagando el pecado de haberse revelado ante los poderosos y ahora un despliegue militar por una fuerza extranjera afectará a la población más vulnerable, el pueblo siempre pone los muertos. Hacemos un llamado para que sean los más altos oficios diplomáticos, la vía de liberación de los secuestrados y el cese al fuego de inmediato. Lo peor que podemos hacer es callar y silenciar lo que pasa en Haití, contémosle a todos lo que este pueblo está sufriendo.   

 

 

*Profesor-Investigador Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo 

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores e Investigadoras 

 

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