En el peor momento: ¿El mejor gobierno?

En el peor momento: ¿El mejor gobierno?

Con un respaldo ciudadano que fluctúa entre 56% (Reforma) y 71% (SDP Noticias), pronunció el presidente Andrés Manuel un mensaje desde el Palacio Nacional horas antes de entregar el voluminoso texto denominado II Informe de Gobierno al Congreso, por parte de la secretaria de Gobernación.

 

López Obrador aseguró a los colegas que cubrieron la mañanera del lunes 31, que es el segundo presidente con mayor respaldo ciudadano “en el mundo”, integrado por 193 Estados Miembros de la Organización de las Naciones Unidas.

 

Apoyo que genera quebraderos de cabeza de los analistas incapaces de reconocer el fenómeno político y entonces lo presentan como una “gran paradoja” –¿o parajoda?–, porque los apoyos por temas –seguridad pública, empleo, pandemia, etcétera– son relativamente bajos y el respaldo a Obrador sumamente alto, debido según los intelectuales orgánicos al servicio de los grandes corporativos empresariales, a la permanencia y renovación de la esperanza ciudadana y no producto de políticas acertadas o no y las pocas o muchas realizaciones gubernamentales, de las que informó con precisión y cifras AMLO en un discurso pronunciado ante 70 invitados y audiencias multiplicadas que escucharon durante 47 minutos hechos y juicios alejados del triunfalismo, la autocomplacencia y la retórica facilona que busca el aplauso, lo que sólo se produjo al principio y al final.

 

Mensaje político que mostró las incomodidades del orador acostumbrado a las concentraciones callejeras, pues no son su fuerte los grupos selectos que representan elites políticas, económicas, financieras, donde destacó el magnate Ricardo Salinas Pliego, presunto beneficiario del “renovado” capitalismo de compadres.

 

La pandemia del SARS-COV-2 que puso a la aldea global patas para arriba con todo y el extraordinario desarrollo tecnológico y la carrera armamentista sin precedente, y que derrumbó a la economía y en consecuencia al empleo y el salario, pero no las utilidades de los magnates estadunidenses, creó escenarios inéditos en el orbe y México, y poco es lo que se puede informar a los gobernados aun con el mandar obedeciendo.

 

No es poca cosa la afirmación presidencial “ya pasó lo peor, vamos para arriba”, con la recuperación de 90 mil empleos formales en agosto tras la pérdida de un millón, el peso en constante apreciación respecto del dólar, la mezcla del petróleo de cero pasó a 40 dólares por barril y el consumo de productos básicos aumentó en 9.9%. Indicadores de una tendencia todavía a consolidar, aunque el último dato es objetado por abundantes críticos que, según AMLO, lo convierten en el presidente más atacado desde Francisco Madero.

 

Sin embargo, se trata de la peor crisis desde 1932, como lo postuló el secretario de Hacienda y el presidente lo asume. Pero la caída de la economía en el primer semestre fue menor a lo que se está registrando en Italia, Francia, Reino Unido... Y casi todas las naciones recurrieron “a contratar deuda adicional, nosotros enfrentamos la pandemia y vamos a salir de la crisis económica sin deuda adicional”. Con una estrategia demasiado polémica porque los rescatados de siempre, los dueños de México, fueron sustituidos por el apoyo económico a las mayoría populares (23 millones de familias o siete de cada 10), a los que si no trabajan hoy no comen mañana. Y la extraordinaria aportación de los paisanos que viven y trabajan en Estados Unidos.

 

Es un camino heterodoxo, inédito, pero aún está por demostrarse o bien reconfirmar que “en el peor momento (para México) contamos con el mejor gobierno”.